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1808: Una Revolución Contenida

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Aquí tenemos una nueva aventura de sacodedados.com, en este caso dedicada al juego de rol 1808. Elige entre descargarla o verla en esta misma página, ¡pero no dejes de leerla!

1808: Una revolucion contenida

Presentando la historia

Los personajes llegan a un pueblo en cualquier zona de la España ocupada, o están de paso por él. Quizá son civiles sin más intención que seguir con sus vidas, tal vez van infiltrados por parte de la rebelión o puede que agentes del ejército.

El pueblo es de mediano o pequeño tamaño, importante por su situación estratégica, de paso necesario entre la zona francesa y el frente. Es por esa relevancia por lo que se encuentra ocupado, y un destacamento francés, a cargo del Sargento Médéric Dupart, “mantiene el orden”, da cobijo a correos y exploradores y persigue, con escaso éxito, a los bandoleros y guerrilleros que acosan a los franceses y dificultad el avituallamiento de las tropas. Los lugareños hablan con disimulado orgullo de las acciones del grupo guerrillero de Augusto Contreras, un lugareño otrora oficial de bajo rango del ejército, que se ha convertido en la pesadilla local del ejército gabacho.

Y en España, pesadilla a pesadilla, se acaban con los sueños de Napoleón.

El camino

Por necesidad o por cautela, los personajes recorren las sierras de alrededor del pueblo, una barrera no infranqueable, pero si incómoda y menos transitada. Si se han informado de la situación del pueblo, sabrán que muchos convoyes gabachos lo atraviesan, por lo que caminos y escarpados están vigilados constantemente, y se exige ser prudentes.

Les queda menos de media jornada de marcha cuando ven a una persona corriendo a lo lejos, dirigiéndose hacia ellos con más premura que lo abrupto del terreno hace recomendable, y mirando hacia atrás con miedo. Les hará gestos para que le ayuden. Si optan por hacerlo, le verán fatigado casi hasta el ahogo, con varias heridas y moratones. Es un hombre joven, de grandes patillas y pelo sucio y despeinado. Viste a la usanza de un campesino. Lleva un pistolón al cinto y una gran navaja.

Interpreta la siguiente conversación cuando lleguen a su nivel:

Soy Ernesto Calahorras, campesino oriundo de Extremadura, obligado, como tantos otros, a echarme al monte en defensa de mi país ocupado. Es mucho lo que confío hablando con vosotros pero mucho se juega con mi misión. Si sois buenos españoles haced que a Augusto Contreras le llegue noticia de esta conversación: somos un grupo guerrillero bien armado y con información privilegiada organizada en zonas de la península recientemente recuperadas para la corona del legítimo rey Fernando. Ejército y guerrilla han visto en este pueblo un objetivo estratégico vital para cortar la red de avituallamiento de los franceses y no menos de cincuenta hombres, guiados por Marcelo Cobo, nuestro líder, están dispuestos a ponerse bajo las órdenes de la milicia local. Yo no puedo llegar hasta el pueblo, se me sigue de cerca; haced llegar esta información y pronto nos pondremos en contacto con vosotros.”

Atentos a la conversación es posible que no vean llegar a un pequeño grupo de soldados franceses (tantos como los PJs haya) que les señalan, amenazan y comienzan a disparar.

“¡Vuelvo con mi gente, acudid a la vieja ermita mañana al atardecer y coordinaremos nuestras fuerza!”, y saldrá huyendo, atrayendo durante un par de turnos el fuego francés. Los personajes, sin comerlo ni beberlo, se verán en medio de un enfrentamiento con tropas napoleónicas. Por fortuna, tienen bastante protección entre las rocas, aunque es muy probable que tengan peor equipo y armas de menor alcance que sus rivales. A lo largo de la aventura utiliza para los soldados franceses el perfil de Soldados de línea, el de Milicianos o ambos alternativamente, según el nivel de los PJs. Con todo, a los pocos turnos, un grupo de guerrilleros bajará de la colina soltando proclamas patrióticas y descargando sus fusiles y trabucos contra los gabachos, que saldrán huyendo, si no muertos o hechos prisioneros. Son adecuados los valores de los Guerrilleros presentados en el manual de 1808.

Los luchadores de la libertad de 1808

Los personajes entran en contacto con los guerrilleros de Contreras, aunque sea apuntados por sus trabucos y con exigencia de respuestas. El jefe de este pequeño grupo, un chico de no más de 17 años, pero de gesto avispado y evidente capacidad de liderazgo, se presentará simplemente como Gregorio. Aunque aún no pueden confiar en ellos, los milicianos han visto cómo han luchado contra los franceses y han puesto en peligro su vida, ¿será suficiente como para ser acogidos en su grupo?

Son guiados a la ciudad y discretamente llevados a una pequeña granja abandonada, donde son interrogados someramente sobre lo que han vivido, sobre los propósitos de su llegada al pueblo y sobre lo que saben de la ocupación francesa de la región y de la defensa de Contreras y sus hombres. Un chiquillo de unos ocho años, de nombre Fabián, aparece en la granja y los guerrilleros le piden que vaya a buscar a su jefe.

No tardará en acudir con un hombre de no más de treinta años, vestido con ropas de campesino pero con un aspecto orgulloso y un porte militar. Se trata del propio Contreras que querrá conocer, de primera mano, la versión de la historia que ofrezcan los PJs.

Contreras se mostrará dispuesto a creer lo que dicen los personajes, a pesar de los consejos y advertencias de sus hombres. Se mostrará interesado por la información del extraño perseguido, aunque ahí sí será cauteloso (“No tenemos más que la palabra fugaz de un refugiado”).

Queda por fin negociar cuál será su vida en el pueblo, lo que dependerá, en gran medida, de su historial y el enfoque de tu crónica. Calahorras está acampado en las afueras del pueblo, en refugio itinerante que sólo unos pocos conocen. Si les lleva con él será a condición de llegar con ojos vendados y con vigilancia constante de uno de sus incondicionales. También tiene contactos en el pueblo que les podrán ofrecer techo bajo el que cobijarse. Si se relacionan normalmente, usando sus coartadas o propósitos supuestos (lo cuál facilitaría el fluir de la aventura amén de hacerla más divertida) han de considerar si los franceses que les atacaron huyeron o no. Si lo hicieron, se ha dado noticia de que un grupo de desconocidos llegaba al pueblo, colaborando con los disidentes. Siendo este el caso, convendría la prudencia a la hora de entrar en contacto con cualquier persona, ya que informantes y afrancesados los hay, no nos engañemos, en toda la España invadida.

El pueblo

Debido a que situación y nombre del pueblo dependa exclusivamente del entorno en el que se desarrolle tu crónica, los detalles del contexto quedan evidentemente en suspenso. Hoces de San Anatasio sería un escenario posible, así como ciudades más grandes como Cunia, con ciertas pequeñas adaptaciones en la aventura.

Se han de considerar en todo caso un par de detalles. Principalmente, se ha de tener en cuenta que el pueblo se encuentra relativamente aislado entre montes escarpados pero transitables y que hay en los alrededores al menos un par de elementos abandonados, a saber, la vieja ermita y la mina de azufre. Estos detalles, en cualquier caso, pueden ser obviados si se sustituyen por otros lugares que encajen en el escenario preferido del Narrador.

Debido a la importancia militar que tiene el pueblo y a los constantes ataques de Contreras, la presencia de los franceses es permanente y la tensión, si bien contenida, se respira en el ambiente. Se intuyen informadores y la gente tiene cuidado con quién hablar, aunque los más cercanos a la rebelión saben que los PJs han recibido la confianza del propio líder guerrillero y estarán dispuestos a hablar con ellos. En todo caso, serán precisas tiradas para relacionarse y conseguir información útil.

Podrán descubrir que existe descontento con la ocupación francesa y se habla de una serie de fusilamientos sin juicio previo a ciudadanos acusados de apoyar a la insurgencia, además de la guerra constante contra la guerrilla. De Dupart se dice que es un hábil y astuto zorro y que se cuiden de él si quieren vivir lo suficiente como para celebrar el día de la liberación. Es cruel estratega que no dudará en usar cualquier mal arte para destruir a esos guerrilleros que en tan mal lugar le están dejando ante sus superiores.

Pero podrán comprobarlo por ellos mismos. Al poco de dejarse ver por la ciudad, un pequeño destacamento de cinco soldados franceses acompañará al sargento Dupart. El gabacho, soberbio como toda su raza, se encarará con los PJs y les interrogará sobre su presencia e intenciones en el pueblo. Les amenazará: “No hay nada que podáis preparar, ningún plan, que nos pueda sorprender. Estáis ante el ejército más preparado de la Historia, y haremos lo que sea para pisotear a los que se les pongan por delante. El Emperador no tiene tiempo para entretenerse en este país: tiene un mundo que conquistar.”

La cita con el rebelde

Antes o después de estos encuentros, llega el momento de la cita con el guerrillero con el que se toparon al principio de la aventura. Podrán saber que la vieja ermita es una construcción en lo alto de una de las colinas yermas de la sierra. Data de hace siglos, pero por su inaccesibilidad, unido a que los terrenos en los que se encuentran fueron vendidos a saldo en una desamortización, hizo que la devoción se trasladase a recintos más cercanos. La construcción en estos momentos tiene el techo casi hundido por el que se cuelan gatos y alimañas y entran corrientes de aire a su interior. Se dice que es refugio de enamorados y ocasionalmente de contrabandistas. Si los franceses han mostrado interés por este lugar, no hay evidencia de ello. El guerrillero les espera, escondido y vigilando desde la sombra, aunque al comprobar que vienen solo (o con un grupo reducido y sin mesiés a la vista) les saldrá al paso. De nuevo, lee o interpreta esta escena:

Me alegra comprobar que llegasteis bien a la ciudad. Mi regreso a mi campamento fue casi milagroso; los gabachos están haciendo mejor su trabajo de lo que nos imaginábamos. Pero tenemos mucho a nuestro favor. En estos momentos, mi grupo se está organizando a 5 leguas de aquí, bien resguardados y escondidos, pero nuestro número crece, lo cuál se convertirá un problema para los franceses, pero de momento supone que tengamos dificultades para ocultarnos y conseguir recursos. Por ello, queremos coordinarnos con vuestro grupo. Hemos obtenido información valiosa a través de informantes bien dentro del ejército francés que nos han facilitado rutas y movimientos de su tropa. Queremos, llegado el momento, atacar a los franceses desde dos frentes, con la confianza de que la sorpresa nos permita acabar con ellos. Mientras, os podemos ofrecer información que os resulte valiosa, aunque a nosotros nos resulte peligrosa utilizar, y esperamos que hagáis lo mismo. Todos sabemos que los vientos de la guerra están cambiando y que el tiempo de Napoleón en España está a punto de terminar; colaboremos juntos para hacer más rápida y menos dolorosa esa victoria.”

Calahorras no querrá decirles el punto exacto donde se organiza su tropa, y sólo da información deliberadamente vaga “Al este, más allá de la sierra”; “Hemos confiado mucho hablando con vosotros, pero aún hay mucha confianza que ganar. Entendemos que a vosotros os pasará lo mismo”. Por esa zona, podrán saber los oriundos, hay pocos lugares para esconder a un grupo tan amplio de personas, improbable es la cueva de azufre, abandonada pero justo frente al campamento francés; quizá algunas cuevas aisladas y algún pueblo abandonado que los franceses suelen peinar con cierta frecuencia. Pero también es cierto que la meseta es grande y poco poblada y que los franceses cada vez disponen de menos tropas para controlar todas las tierras de España. El guerrillero se negará en redondo a que le acompañen a su campamento y será habilidoso escondiéndose en su marcha, insistiendo en que no les conocen y la confianza ha de irse ganando.

Vuelta al pueblo

Contreras se mostrará eufórico con esta información. Había augurado el debilitamiento del ejército francés, tan bien combatido en la Península por españoles, portugueses e ingleses, y con tantos frentes abiertos en toda Europa.

Los que le conocen, o los que hábilmente pueden leer sus estrategias, saben que, aunque su rebelión está bien organizada y es eficaz, él ha se ha fijado objetivos más ambiciosos, con éxito la mayor parte de las veces; su viejo espíritu militar, confesará con una sonrisa, poco acostumbrado a la guerra de desgaste. La labor del guerrillero, entiende él, es la del picador o el banderillero que fatiga al toro para que el torero entre a matar. Lo que desea ahora es tomar capote y espada y conseguir que esta guerra se termine, acabando con el asentamiento gabacho y cortando la vía que alimenta a los frentes del sur.

Atenderá, eso sí, cualquier consejo que busque la prudencia, pues poco saben de Calahorras y de su supuesto líder, Cobo. Por ello esperará un nuevo contacto y mantendrá sus planes y sus acciones como

hasta ahora. Sólo confía que toda España esté consiguiendo avances suficientes como para llegar a la victoria final en poco tiempo.

Esperando

Crea una escena de interludio para los PJs, adecuada a sus características, a sus tipos de personajes, a su cobertura en el pueblo y a la participación general que tienen en la crónica. Pueden entrar en contacto con agentes encubiertos, amenazar afrancesados, asaltar pequeños grupos de franceses o defender campesinos de razzias gabachas. Tras completar esa acción haz que Fabián, el pequeño mensajero de los guerrilleros les alcance. Les dirá que Cobo ha acudido a él para que les busque. No tiene tiempo para nuevas reuniones pero les avisa de que un convoy bien cargado de suministros y relativamente poco vigilado (10 escoltas y 2 españoles reclutados a la fuerza) llegará al pueblo a primera hora de mañana (lo que les da tiempo a emboscarles de madrugada en algún paso que dé cobertura a los asaltantes). Calahorras y sus hombres no pueden hacer nada sin exponerse demasiado pero que uno de sus exploradores ha conseguido esta información, que les ofrece como muestra de buena voluntad.

¿Qué hacer? Contreras estará encantado de dar este golpe en las narices a Dupart, pero seguirá cualquier consejo de prudencia que se le dé, como lanzar un explorador a caballo. El problema es que hay poco tiempo y cuantas más medidas de seguridad tomen, menos tiempo tendrán para atacar a una distancia prudente de la base francesa. Deja en manos de los jugadores la organización del ataque que, con algo de prudencia, se llevará a buen término con pocas bajas. El cargamento consiste en dos docenas de mosquetes de buena factura (mejor al menos que la de la mayoría de los que llevan los guerrilleros), abundante pólvora y pertrechos varios (ropa, platos y cubiertos y mantas). Realmente no supone un golpe mortal al aprovisionamiento francés, pero nutrirá a los españoles y será un nuevo aguijonazo al orgullo de Dupart.

Pero, ¿no ha sido demasiado fácil?

El ataque final

Tras esta victoria de los guerrilleros, los franceses aumentarán su presencia en el pueblo, y no será difícil ver cómo sacan a algún ciudadano, relacionado o no con los insurrectos, para ser juzgado o incluso ajusticiado (en tu mano y en la de tus jugadores queda interpretar estas escenas). Pero queda mucho por hacer, y Contreras está dispuesto a hacerlo. Por alguno de sus hombres los PJs descubren que el líder guerrillero se ha reunido con Cobo y ha mandado a Calahorras instrucciones para organizar un ataque conjunto contra las posiciones francesas. Si deciden hablarlo directamente con Contreras, y fruto de una buena interpretación, conseguirán saber que, en efecto, la guerrilla de Cobo y la del propio Contreras lanzarán desde sus diferentes posiciones una ofensiva contra el campamento francés. En tanto el cuerpo de Cobo está más lejos de los invasores, espera sus indicaciones para preparar a sus tropas. Confía en desviar la atención de los franceses fingiendo con sus afines levantamientos en el pueblo contra los gabachos y atacar cuando se envíe algún destacamento y los napoleónicos se encuentren divididos.

Calahorras llegará al día siguiente y es posible que los PJs le vean y puedan hablar con él. Sabrán entonces (todos lo sabrán poco después) que el ataque se prepara para esa misma tarde.

Sospechas

Quizá los jugadores piensen que el ataque es precipitado, pues poco saben de este extraño extremeño y ninguna prueba más allá de sus palabras tienen para conocer a su líder y sus supuestas fuerzas. Además, en algo podrán reparar cuando el escurridizo explorador vuelva a sus posiciones: tiene un polvo amarillo en sus botas. Tiradas oportunas podrán ayudar a descubrir que se trata de azufre, que sólo aparece en la región en una mina abandonada demasiado cercana a la zona francesa como para esconder a un contingente importante de españoles fieles a su rey Fernando. Dupart se negará a retener su ataque por ese dato y les conminará a unirse a sus tropas, por España y su legítimo gobierno.

Dos posibles caminos se abren ahora: que los PJs desconfíen e intenten investigar por su cuenta o que sigan las órdenes del sargento y se unan al ataque.

-Alzamiento ciudadano a lo 1808

Si no sospechan o deciden mantenerse al lado de los guerrilleros, serán enviados al pueblo para crear una distracción y atraer la atención de los franceses mientras los hombres de Cobo y Contreras atacan su base. Que sean creativos. Pon a su disposición la ayuda de los colaboradores de la resistencia en el pueblo que, les exigirán no poner en peligro a sus conciudadanos.

El plan que realicen (siempre que sea astuto y prudente) parecerá funcionar bien, pero los franceses llegan al pueblo antes de lo previsto, ¡como si estuviesen apostados en el propio pueblo, escondidos esperándoles! Ahora les tocará defenderse del fuego francés, aunque puede que con la ayuda de los campesinos y ciudadanos. Pero, ¿cómo estaban advertidos los franceses? Interrogar a uno de los soldados dará su resultado: “Lo sabíamos, y os estábamos esperando. La rebelión acabará este día en este pueblo; vuestros compañeros se dirigen hacia su perdición”.

Parece cierto: Dupart, de alguna manera, ha tendido una trampa a la guerrilla de Contreras y ahora los españoles van directos a su destrucción… si los PJs no lo evitan.

-La mina de azufre

No es difícil el acceso hasta la mina de azufre pues, aunque abandonada desde hace años, un camino la conecta con el pueblo. Tienen suerte y no se encuentran con ninguna patrulla francesa, pero en las afueras de la cueva ven movimiento y varios caballos pastando. En su interior encontrarán, confiado y desprevenido, a Cobo, que les mirará sorprendido pero arrogante.

Me habéis encontrado. Imaginaba que alguien lo descubriría, tarde o temprano. Afortunadamente ha sido tarde. No me malinterpretéis, soy un patriota, como presumís vosotros de serlo. Pero el mal de este país no son los franceses, sino la guerra, y voy a ayudar a que acabe. Fingí trabajar bajo las órdenes de un soldado. No es del todo falso, bajo un mando trabajo. Pero creo que ya conocéis a mi jefe.”

Ciertamente. Dupart, y no el ficticio Cobo, aparecerá sonriente.

Calahorras no es sino un hombre listo, que sabe quién ganará esta guerra, y que ocupará un puesto destacado en una nueva España al servicio de Francia. Juntos tramamos este engaño, hicimos creer a la resistencia que otro grupo les ayudaría, que juntos nos podrían vencer. Perder un pequeño convoy enviado con el único objetivo de engañaros fue pequeño precio. Creamos este cebo para sacar a la serpiente de su madriguera. Ahora se dirigen a atacarnos, pero no saben que el grupo que pretendidamente les iba a ayudar les atacará desde otro flanco. Sentíos orgullosos, amigos, sois lo último que queda de la guerrilla en esta región.”

Por desgracia no están solos. Son tantos entre el traidor, el sargento y los soldados que les escoltan como los PJs, aunque los dos primeros intentarán huir en cuanto la cosa se ponga complicada (apareciendo, ¿por qué no? en nuevas partidas). Acude a los valores de Crápula, con un par de puntos más de Inteligencia, para Calahorras. Pero aún queda una nueva misión, la más importante de todas.

Deteniendo el ataque

Tanto si vienen del pueblo como si vienen de la mina han de llegar corriendo antes de que los españoles (un grupo de 50 guerrilleros) sea encerrado entre los soldados franceses y sus supuestos aliados, franceses también bajo su disfraz. Será difícil que lleguen a tiempo si no van a caballo (siempre tendrán los de los franceses). Para llegar al frente necesitarán 5 éxitos en 7 turnos. Por cada turno en que se demoren añade un soldado francés a cualquier encuentro que tengan. Cuando lleguen a la altura de Contreras, los españoles aún no se han lanzado al ataque y se resguardan al alcance de un disparo. Los franceses parecen salir y se oyen disparos; “los hombres de Cobo atacando, sin duda”. Están a punto de lanzarse al ataque cuando los PJs llegan. Deberán mostrarle pruebas o convencerle hábilmente, pues si no Contreras se lanzará al ataque. En caso de hacerlo rápidamente verá su error, pues verá que los franceses están bien organizados, su artillería preparada y el pretendido grupo de aliados girándose para atacarles. Si son buenos transmitiendo lo que saben, Contreras lanzará una maldición contra su estupidez, mandará a su gente que se retire y encabezará un grupo para cubrir la retirada (que bien puede ser él y los PJs). El fuego de artillería comenzará a caer sobre ellos, poco preciso en un primer momento, pero mortal contra su posición en 6 turnos. Durante ese tiempo (al quinto turno les puedes avisar de que los guerrilleros ya están a salvo) se enfrentarán a cuatro franceses en el primer turno, dos de los cuales dispararán a distancia y los otros intentarán llegar a distancia de bayoneta (tardarán 2 turnos más en hacerlo). En el tercer turno cuatro nuevos franceses llegarán, siguiendo la misma estrategia. El grueso del ejército llegará en el turno 7, aunque si siguiesen allí la artillería ya habría dado buena cuenta de ellos.

Epilogo

En este punto, el encuentro habrá acabado en tablas, con problemas y bajas para los españoles pero sin que Dupart haya podido acabar con la guerrilla, más astuta, prudente y vengativa tras el engaño.

Los PJs serán felicitados por Contreras, que les agradece su colaboración y les ofrece protección y trabajar activamente con él, si lo desean.

Calahorras, quizá por principios, quizá por dinero, continuará ayudando a Napoleón, en nuevos campos de batalla, o en este mismo, tramando nuevos y viles planes.

Dupart seguirá con sus planes para aplastar a la resistencia, frustrado en su arrogancia por ese grupo de recién llegados a los que convierte no sólo en opositores al Imperio, sino en enemigos propios a los que destruir.

Y así termina un nuevo episodio de nuestra Guerra de la Independencia, cubierta como todas de dolor, heroísmo y crueldad

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Comentarios
  1. Periko

    Me ha gustado mucho esta aventura. Felicidades.

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