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Whodunit: El caso de la hermosa suicida

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En el siguiente enlace encontrareis la partida. Si preferís, podéis seguir leyendo.

El caso de la hermosa suicida

Un caso fácil parece haber llegado a la comisaría. Los personajes son convocados a un apartamento en las proximidades del Retiro. Una de las inquilinas de la casa, Paloma Carrasco, ha llamado a la policía porque su compañera de piso, Leonor Castejón, ha aparecido muerta en su habitación, con una herida en la sien y una pistola en su mano.

Un agente ya se encuentra en el escenario del crimen e informa de que la compañera de la víctima ha reconocido que últimamente parecía deprimida y que en su trabajo (era auxiliar administrativa en una pequeña empresa de recambios) confirman que últimamente estaba distraída y con poco ánimo.

¿Carpetazo al asunto? Es posible, pero veamos si hay algo en el escenario del crimen que nos indique algo sospechoso.

La escena del crimen

La casa donde vivían Paloma y Leonor se encuentra en la calle Ibiza, esquina con Menéndez Pelayo. Se trata de un apartamento y un ático, en total unos 140 metros cuadrados frente al parque del Retiro. No sin razón, podrían darse cuenta de que el alquiler de una casa así está por encima de las posibilidades de una auxiliar administrativa. Si le preguntan a su compañera de piso, admitirá que es así, pero explicará que la casa es suya, herencia de una abuela a la que apenas conoció (hasta hace un par de años vivía en Burgos) y que cuando se vino a Madrid le pareció una casa muy grande para ella sola y decidió compartirla, más por la compañía que por beneficio. El alquiler que le cobraba a Leonor era más que razonable.

Leonor vivía en la parte superior de la casa, donde ha aparecido su cadáver. Al investigar en la escena del crimen podrán encontrar diferentes elementos y pistas:

• Elementos personales: decoración típica de una chica joven. Algún peluche y un póster de su película favorita y de un grupo musical de moda. Un par de fotos enmarcadas. En una aparece con Paloma jugando a la nieve en una especie de parque (el Retiro en una de las escasas nevadas que ha tenido la capital) y otra en la que está con un chico, ambos elegantes y él, con bastante pinta de pijo.

• El cuerpo de la joven está tirado sobre la cama. Tiene la pistola cogida con la mano izquierda, aunque una tirada de Investigar superada con éxito desvelará que está en una posición extraña, poco natural. Si hacen las preguntas adecuadas y superan las tiradas forenses correspondientes, podrán descubrir que las salpicaduras de sangre son coherentes y que tiene restos de pólvora en la mano.

• Si investigan la pistola verán algo muy curioso, ya que descubrirán, aparte de huellas de Leonor, hay huellas de otra persona. Unas y otras están corridas, y no se podrán identificar en las bases de datos de la Policía, aunque sí darían resultados si se cotejan con las huellas de uno de los sospechosos. Pero muy curiosamente, ninguna de estas huellas está ni en la empuñadura ni en el gatillo, sino en la corredera y el disparador (la parte de arriba de la pistola, vamos).

• Descubrirán un Cenicero con dos tipos de colillas. Un par de ellas serán de Ducados y la mayoría de ellas son de Chesterfield. De esta marca verán, con un examen minucioso, que algunas son más largas que otras, como si se hubiesen fumado de forma nerviosa. Presentan

igualmente manchas de pintalabios, coherentes con el color de labios que tenía Leonor al morir. Paloma puede confirmar que Leonor fumaba Chesterfield (unos cinco cigarrillos al día) y que era muy pulcra limpiando el cenicero, lo que parece extraño con la cantidad de cigarrillos acumulados (más de diez). Ni Paloma fuma Ducados ni sabe a quién pueden corresponder las otras colillas. También aparecerán dos vasos de tubo. Uno de ellos tiene Coca Cola Light apenas sin probar. La otra tiene whisky, DYC en particular, del que apenas han dado un par de sorbos. De nuevo Paloma podrá decir que ninguna de las dos bebía alcohol, pero tenían alguna botella para las visitas. Las huellas, aunque presentes, no son demasiado nítidas (parecen como emborronadas).

• Hora de la muerte: nadie avisó de oír ningún disparo (tienen de vecinos a una pareja anciana y un piso desocupado), pero fácilmente se puede señalar la hora de la muerte entre las 18 y las 18:30. Paloma llegó a casa a las 21, cuando avisó a la policía.

• Leonor presenta en la yema de su dedo índice un diminuto corte sin cicatrizar. Sólo una tirada difícil de Observar desvelará este dato.

• Aunque nadie oyó el disparo, si se pregunta al portero dirá que un tipo de aspecto chulesco entró en el portal. Le preguntó dónde iba y le respondió que a la casa de Leonor. No puede decir a qué hora se fue pues no le vio salir, pero entró sobre las 17.

En el resto del piso, si investigan, podrán encontrar algunos datos curiosos. Lo más llamativo (del resto supón que encontrarán lo que encontrarían en una casa real) está en el comedor de abajo. En el mueble del televisor verán que, la vitrina en la que se exponen algunos objetos decorativos está rota. Los cristales no están recogidos del suelo, a pesar de que el piso está limpio y barrido. No se puede apreciar qué objeto es el que fue arrojado y lo rompió (aunque bien pudo ser un puñetazo).

Si investigan más detenidamente en el Comedor, verán (superando una tirada de Investigar) unos pocos restos de cenizas de cigarrillos. Si las llevan al laboratorio, les podrán decir que se trata de ceniza de Ducados. Más visible será un pequeño rodal de bebida dejado por un vaso, aunque no hay ninguno en la mesa. Investigaciones de laboratorio descubrirán que se trata de DYC.

Si investigan en el pequeño trastero de arriba, y van acompañados de Paloma, verán que esta se pone nerviosa:

Esas son cosas mías, Paloma guardaba sus cosas en su habitación”.

Verán unos palos de golf, un par de paraguas viejos y pasados de moda, y en una caja, unas revistas de moda y unos libros. Paloma cogerá rápidamente la caja y fingirá serenidad.

La mayor parte de estas cosas son para tirar. Voy a aprovechar para organizarlas, dado que esta noche no creo que pueda dormir”.

Si insisten para que ella les deje ver la caja, lo que verán serán las susodichas revistas de moda “sin nada aparentemente relacionado con el caso” (dilo así para que se devanan la cabeza y responde a las preguntas que te hagan sobre ellas) y unos libros, siete de ellos clásicos de la literatura en ediciones antiguas (eran de la abuela de Paloma) y nueve de viajes (a Paloma le gusta viajar).

¿Tus jugadores preguntan por ellos? Son de la editorial El País Aguilar y son de Salamanca, Barcelona, Las Baleares, Roma, París, la República Checa, Londres y alrededores Berlín y Marruecos. Todos ellos están manoseados y subrayados y no tienen NADA que ver con la historia.

De hecho, como veremos, lo que acaba de hacer Paloma es una maniobra de distracción.

Chica lista, esta Paloma.

La víctima

Leonor Acosta habría cumplido 27 años en 3 meses. Llegó a Madrid de Almería hace 7 años. Su padre murió cuando ella tenía 10 años y su madre, con la que no tenía una buena relación, falleció hace 3 años. Tenía un hermano, Agustín, pero se fue a vivir a Argentina y no tenía ninguna relación con él.

Trabajaba de auxiliar administrativa en una empresa que distribuía material de fontanería. Llevaba trabajando allí año y medio y era valorada por sus compañeros, aunque no tenía una relación cercana con ninguno de ellos.

Conoció a Paloma a través de un anuncio que esta había puesto en una reprografía buscando compañera de piso. Ambas se cayeron bien y tenían una buena amistad, aunque Leonor era de naturaleza tímida y reservada (y aunque Paloma hablará de que eran compañeras más que amigas, ¿qué esconde esta chica?).

Hace año y media conoció en un bar, al que había ido con Paloma, al que era su novio, Juan Álvaro González de la Piedra, un chico bien, diputado en la asamblea de Madrid por el Partido Popular, que la sedujo con su don de gentes y sus atenciones. Desde entonces empezaron a salir, y aunque ella en ocasiones lamentaba que él estaba más preocupado en su carrera política que en su relación, eran felices y ya habían hablado de matrimonio.

La sorpresa llega cuando descubren que la buena y añorada Leonor tenía antecedentes penales. Al menos, pasó una noche en la comisaría. Indagando, descubrirán que al llegar a Madrid, y sin preparación ni experiencia, el único trabajo que consiguió fue como bailarina erótico en un bar de striptease en la calle San Bernardo, el Paola.

Al parecer, el local era un burdel simulado y se pasaba con drogas, motivo por el cuál su propietario, un antiguo legionario llamado Berto Castejón, fue juzgado y sus chicas, interrogadas. Sin ninguna otra prueba en contra, Berto fue liberado pero sus huellas están en el registro y si buscan comparación, ¡coinciden con las aparecidas en la pistola!

Si buscan específicamente en su historial médico, descubrirán que Leonor tuvo un aborto cuando tenía 23 años.

Si los PJs son hábiles y se les ocurre mirar los registros bancarios de Leonor, descubrirán que en los últimos meses retiró todo el dinero que tenía, unos 25 €, la mayor parte de ellos en una cuenta vivienda que había abierto pocos meses antes.

Los Sospechosos

Berto Castejón

Antiguo legionario dedicado al trapicheo de droga y armas y sobre todo a la prostitución. Actualmente regenta el Paola, del que obtiene no demasiados beneficios que complementa con sus chanchullos. Conoció a Leonor cuando esta fue a pedirle trabajo. Tras unas semanas bailando en su club la convenció (bajo amenaza de despido) para que se prostituyese con algunos clientes selectos. Ella se sintió fatal y al cabo de unos meses dejó el trabajo. Supo de ella que posteriormente trabajó como camarera mientras estudiaba y que finalmente acabó como administrativa. Casi la tenía olvidada hasta que, por casualidad, vio en un periódico local una foto suya con un político conservador de la Comunidad de Madrid, con el que se decía estaba comprometida. Movió unos hilos para encontrarla y comenzó a chantajearla; si no le daba cierta cantidad de dinero, le diría a su novio que había sido prostituta y que se quedó embarazada de un cliente. Leonor le dio el poco dinero que tenía (Berto, equivocadamente, pensaba que la joven conseguiría dinero de Juan Álvaro), y el proxeneta acababa de ir a verla para darle un ultimátum; o le daba diez mil euros, o hablaría.

Si le interrogaran, él no admitirá nada a menos que se le ofrezcan datos específicos (como por ejemplo, la información que obtengan de Paloma o la huella dactilar). Simplemente dirá que fue a ver a una vieja amiga.

Si se le presiona y se le sonsaca la información, conseguirán la confesión (¿será cierta?) de que estuvieron hablando y ella le puso una pistola en la cara, aunque estaba muy nerviosa y él le arrebató la pistola y la lanzó contra el cristal. Después se rió de ella y se fue. Admite que para el momento del asesinato no tenía una coartada convincente (iba conduciendo a casa, a esa hora dice que ya se había ido).

Dirá que estuvieron en el salón y en ningún momento subieron al ático.

Berto, en todo momento de la conversación, deja claro que es un chulo y un hijo de puta, pero falta por probar si tiene algo que ver en el asesinato.

Juan Álvaro González de la Piedra

Cuando vean al joven estará en la Asamblea de Madrid. Ya le han dado la noticia (Paloma le llamó) y se dice desconsolado, pero es un momento complicado en la legislatura y tiene mucho trabajo; intentará encontrar un momento para el entierro.

Aunque no deja de leer informes o de escribir anotaciones mientras habla con la policía, dice que sí, que es posible que Leonor estuviese deprimida, pero lo atribuía a que pronto serán las elecciones y a que estaba preocupada por su reelección.

Juan Álvaro es un tipo pijo como pocos. Muestra emotividad hacia Leonor, pero su principal obsesión es el trabajo y el partido.

En el despacho tiene algunas fotografías; una dando la mano al Rey, otra con José María Aznar y Esperanza Aguirre, una con Cristiano Ronaldo y un par de ellas con Leonor. En ambas están haciendo deporte; en una juegan al golf y en otra están en Pirineos esquiando. “Leonor era una gran deportista”, dirá si le preguntan. Sonreirá entonces con gran nostalgia y se echará a llorar, aunque trata de disimularlo.

No tiene coartada; estaba en el gimnasio de su casa y nadie lo vio. Será incapaz de encontrar un motivo que justifique que la joven se suicidase.

Paloma Carrasco

Esta chica, muy temperamental, parece furiosa por la muerte de su compañera de piso. No dirá los motivos (aunque sabe y llegará a reconocer el chantaje de Berto). Sobre ella misma dirá que es contable en una empresa de mediano tamaño. Aparte lleva algún cliente en casa, gestionando papeles y haciendo la declaración, con lo que tiene unos ingresos que le permiten llevar una vida acomodada. Después de salir hace un año de una relación absorbente no ha vuelto a tener novio, más allá de alguna relación de una noche con chicos cuyos nombres ni recuerda.

Sobre Juan Álvaro dice que es un tío descuidado en la parte emocional, pero se querían y a ella le alegraba la relación.

Sobre Berto dice que no lo conoció, pero que Leonor le había hablado de él y que era un auténtico cabrón. Ella había perdido el poco dinero que había ganado por el chantaje y no sabía qué hacer. Sobre su vida anterior, dice que Paloma se avergonzaba y lo veía como algo a lo que se vio obligada. Fue duro abortar, pero admitía que volvería a hacerlo.

En cualquier caso, no cree que Leonor se suicidase, pues tenía muchas ganas de casarse y comenzar a vivir. Era una chica estupenda, dice, que tuvo muy mala suerte en la vida.

Paloma tiene una coartada débil. Estuvo en Madrid, en un cine en Méndez Álvaro (su película empezó a las 17 y acabó a las 19) y luego fue de compras al Corte Inglés, aunque finalmente no compró nada. Las cámaras del cine confirman que entró a ver la película a esa hora, aunque se sale por el exterior, donde no hay cámaras, así que no se puede saber si salió antes.

Del mismo modo, a las 19:30 se la ve entrando en el Corte Inglés, pero entre un momento y el otro tuvo tiempo de ir a su casa y volver.

¿Leonor era zurda o diestra?

¿Se suicidó la joven o se trata de un asesinato? La pistola en su mano parece tener una posición extraña y aparte, está en la mano izquierda. ¿Era entonces Leonor zurda o diestra?

Paloma insiste en que era diestra, Juan Álvaro cree que lo era, pero no está segura y Berto no tiene ni idea (“Nunca me ha hecho una paja”). Un análisis de un texto escrito por ella lo aclararía, pero vivimos en un siglo en el que se escribe poco a mano.

¿Cómo descubrirlo entonces?

En realidad, Leonor era ZURDA y Paloma lo ha intentado ocultar. ¿Cómo lo ha hecho? Escondiendo los únicos objetos de su amiga que eran específicos para una zurda, unos objetos que estaban en el armario de su casa y de los que ella intentó desviar la atención hacia una caja llena de revistas y libros de viajes; los palos de golf (sí, hay palos de golf para zurdos).

De hecho, al cabo de un par de días Paloma intentará deshacerse de los palos, tirándolos al Manzanares.

Hay otras maneras de saber si Leonor era zurda. Si preguntan a Juan Álvaro sobre los deportes que practicaban juntos, dirán que era el esquí, el golf, el footing y el squash. Si le preguntan si tiene fotos de esos momentos, tendrá alguna foto del esquí, otra de ellos después de correr en el Retiro y en particular una de squash en la que sostiene la raqueta en la mano izquierda. También servirá la foto de ella que tiene en su despacho, aunque los jugadores tendrán que hacer preguntas específicas y darse cuenta de que el palo de golf se agarra de forma diferente si eres zurda.

Entonces, ¿qué ocurrió?

Leonor, agobiada por el chantaje de Berto, compró un arma decidida a matarlo si el continuaba. Cuando fue a su casa, él le pidió más dinero, ella sacó el arma, pero no pudo disparar, él le quitó el arma y la tiró contra el cristal. Berto se rió y se fue. Leonor se puso a llorar, cogió el arma (se cortó un dedo con uno de los cristales rotos), subió a su cuarto y se suicidó.

Cuando Paloma volvió a casa vio lo que había pasado y lo comprendió. Furiosa con Berto, decidió que pagaría por haber conducido a Leonor al suicidio. Cogió los vasos y el cenicero y lo subió al cuarto de su amiga (en el traslado emborronó algunas huellas), limpió las huellas de la pistola (sin saber que había también huellas en el cañón) y puso la pistola en una posición extraña. Pensó que así, y si convencía a la policía de que Leonor era diestra, Berto sería condenado por asesinato. Con todo el dolor de su corazón destruyó la carta con la que su amiga se despedía de ella y se preparó para vengarla

“-Berto la mató. Quizá no cogió el arma, la puso en su sien y disparó. Pero hay muchas formas de matar a alguien. El asesinato de Leonor fue lento. Durante meses la llamaba a horas intempestivas, la amenazaba con hablar, la convenció de que nadie la querría nunca si se conocía su antigua forma de vida. Berto tenía que pagar por lo que hizo, y yo encontraría la manera.”

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