juego_tablero

El Capitán Alatriste: El Fin de la Contención

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone

Si quieres leer esta aventura para el Juego de Rol del Capitán Alatriste, lee esta entrada o descárgate la partida íntegra aquí

Se dice en los mentideros…

… que elevada visita ha tenido Salamanca, y hombre ilustre ha llegado a su universidad, a juzgar por el carruaje con emblema real que se detuvo durante dos horas en el patio de las escuelas. Mucho se ha hablado de la motivación del viaje, pues oídos entendidos niegan que el maestrescuela recibiese visita alguna y aseguran que cierto catedrático estuvo ausente ese mismo par de horas, hasta que el misterioso visitante, convenientemente tapado, regresó a su coche y a su Villa y Corte.

…que la Parca ha delegado en Salamanca en un hombre, o sombra, vestido de negro y con el rostro escondido. Sus aceros no conocen par, y se rumorea que se reserva aguijones ocultos. Ándense con ojo los buenos habitantes de la ciudad, en particular los estudiantes, tan dados a pendencias y correrías.

…que se está organizando en el teatro de la calle Alegría, a cargo de la compañía habitual, un nuevo estreno teatral que tiene pendientes a todos los aficionados salmantinos, dado que estará en nuestra ciudad, sino en persona, sí en obra, el muy reconocido Lope.

…que se sigue hablando del nuevo Rey español, buen cristiano y caballero, galante y vividor. Aún falta por saber cómo manejará nuestras Españas

…y que todo ello poco importa en una ciudad que acaba de dejar atrás la Semana Santa, y con ella, la Abstinencia animal y carnal. Que es Lunes de Aguas y nuestros estudiantes se disponen a lo largo del Tormes, esperando a las mujeres de media capa alejadas por dictamen de nuestro Señor en estos días de penitencia, y tan bien cuidadas este tiempo por el de mal nombre Padre Putas. Nunca las orillas del Tormes fueron tan vigiladas.

Capitán Alatriste: El fin de la contención

Togas de todas calidades aguardan en la orilla del Tormes, estudiantes, villanos e hidalgos unidos en peculiar armonía, ansiosos todos ellos y con buenos dineros en el bolsillo. Ahí estáis vosotros, hornazo y buena bebida para matar el tiempo en este ambiente festivo.

Alguien señala la primera barca que se aproxima. Más vitoreadas y esperadas que las de la Flota de las Indias, multitud de barcas se acercan y las mancebas saludan y buscan con la mirada a sus clientes más generosos.

Salamanca es una ciudad cristiana, y humana. Como cristianos, los salmantinos han respetado la contención que exige la Semana Santa, y han retirado a sus mujeres de medio manto al otro lado del Tormes, para que la distancia ayude a cualquier tentación pecaminosa. Pero como humanos, el fin del Domingo de Resurrección es bienvenido y los jóvenes (y no tan jóvenes) varones van a la ribera del Tormes a recibir, con los brazos abiertos y los bolsillos rebosantes, a las tusonas llegadas en barcas.

Allí se encuentran los personajes, interesados en lo curioso de la bienvenida, o ansiosos como hombres de su vuelta.

Quizá saluden y charlen con alguna amiga, quizá regañen por los favores de una prostituta que se deje hacer, o regateen con cualquier espabilada, sabedora de las necesidades masculinas. En cualquier caso, algo les entretendrá cuando muchos y muchas se retiren a ocupar las habitaciones de las pensiones de la ciudad.

Y algo verán que será el comienzo de una peligrosa y emocionante andanza.

Alguno de ellos señala al medio del río. Una de las barcas parece encallada en unos juntos, sin ningún ocupante a la vista. Quizá una buena mujer, poco habilidosa con los remos, quedase atorada a mitad de camino. ¿Conseguirán los personajes precios especiales con su buena acción?

Una muerta a la que nadie echará de menos

Aunque es posible que intenten acercarse a nado, lo más razonable es que los PJs lleguen a la barca en alguna de las pequeñas embarcaciones que las prostitutas han dejado en la orilla. Al acercarse echarán su mano al pomo de su espada al ver cómo de un lado de la barca sale un brazo, quieto y lívido. Llegarán sin demasiados problemas (Marinería, Fácil) y encontrarán algo espeluznante.

Al acercaros distinguís un bulto. Parece una mujer, caída hacia delante con los brazos en cruz. Viste ropas miserables, tiene el rostro gastado, arrugado y con marcas de enfermedad. El pelo es ralo y grisáceo, de consistencia pajiza. Su boca, abierta en un rictus de terror, muestra una dentadura amarillenta de la que faltan varias piezas

Algún bellaco, un cobarde sin duda, ha acabado con la vida de una pobre tusona, claramente de las más míseras. Allí mismo podrán ver como la causa de la muerte ha sido un agujero de daga, estoque o más probablemente ropera que la atravesó de parte a parte. La poca sangre derramada en la cubierta sugiere que esa mujer que ya descansa no fue muerta allí.

Entre sus ropas, mínimas posesiones, poco más que remiendos sobre remiendos, nada que ayude a saber quién era, salvo una cosa. Apenas escondido bajo un pliegue de sus ropas, un hermoso medallón, plata con algún detalle de oro, realmente con cierto valor. En su bien labrado marco se ve la imagen de una virgen desconocida.

¿Quién es esa mujer y quién ha cometido ese horrible acto? Si los personajes tienen alguna conocida en el gremio de las tusonas, les pedirá su ayuda para descubrir qué ha ocurrido.

Mujer, tusona y pobre. Triple esclavitud la de esa pobre. ¿A quién le puede preocupar lo que le ocurrió a esta desgraciada. Nadie se interesará por ella si vosotros no lo hacéis.”

Así que ante los personajes se abre un nuevo misterio. ¿Quién, y por qué, mató a esta infeliz?

La joya de la asesinada

El primer paso será descubrir quién es esta mujer. Muchas de entre las prostitutas de la ciudad se conocen, así que interrogarlas será un paso lógico. Por cada mujer de medio manto a la que interroguen tira un dado. Con 1, 2 ó 3 nada sabrá la preguntada. Con 4 ó 5 podrá decirles que su descripción le suena de su estancia en la casona al otro lado del Tormes, y que, aunque no saben quién es, “pregunten al padre Putas; ese buen hombre seguro que quiso escuchar su historia”. Con un 6 como resultado, podrán conseguir el nombre y algún otro dato de importancia sobre la mujer.

Al parecer, se trataba de Valeriana de Hoyos, una vieja puta sin valentón ni esperanza, a dos fracasos de la mendicidad

Ella representa todo en lo que nosotras tememos convertirnos”

Sobrevivía en pensiones de mala muerte, cambiando de lugar continuamente y no siempre pagando sus deudas, por lo que no podrán localizar su última residencia. Si tenía amigas, las perdió hace años, así que no hay a nadie a quien puedan interrogar. Las que la conocían no reconocerán, no obstante, el medallón, y sospecharán que se trata de un objeto robado poco antes de su muerte, pues si no, lo habría vendido a mal precio a cualquier truhán de la ciudad.

Así que, ¿por dónde continuar? Se ha dado una indicación de quién puede ayudarles, hayan conseguido el nombre de la infortunada o no. Se trata del, por mal nombre llamado, Padre Putas.

El Padre Putas

El así llamado es un pobre sacerdote encargado por el obispado de hacerse cargo de las prostitutas en la Semana Santa, cuando el boato y la prudencia exigen que pasen las fiestas alejadas de los pecadores. El oficio recae, desde hace años, en el Padre Gregorio Mateos, un sacerdote anciano, sin parroquia, encargado de visitar los conventos más aislados y pobres de la comarca, que en estas fechas acoge en un gran caserón propiedad del episcopado a las mujeres de vida alegre de la ciudad.

Es un sacerdote de sotana raída y cuerpo delgado y fibroso. Gran altura, pero anda encogido, como quien no reconoce su fatiga. Rostro anguloso, marcado y severo, aunque es agradable en el trato

En estos momentos se encuentra en el casón, recogiendo y limpiando con la ayuda de un par de mujeres de la ciudad. Estará dispuesto a ayudarles, a cambio de un par de oraciones en memoria de la fallecida.

Sí conocerá a Valeriana Hoyos, y podrá darles su nombre si no lo saben.

“No están acostumbradas a que los hombres sepan cómo se llaman. Es lo menos que puedo hacer

Les hablará de ella; cualquiera pecaría en sus circunstancias, dice. Goza ahora sin duda de una paz que no pudo disfrutar en su vida. Robaba y discutía, bebía y maltrataba, admitirá, pero no tenía más enemigos de los que tiene cualquiera en la calle. Enemigos, además, que no actúan de la manera que actuó el asesino.

Si le muestran el medallón se extrañará; “Ese medallón no es de Valeriana. Ese medallón pertenece a Aroa”. En esta última semana, confesará, Valeriana se encaprichó de una chica sencilla a la que atormentaba; Aroa de Muñoz. La vieja prostituta se burlaba del poco tiempo que llevaba la joven en la calle y le echaba en cara su inocencia. Aroa lucía siempre, con orgullo y devoción, ese medallón “de la Virgen de la Almudena”. Es muy posible que Valeriana se encaprichase de él y se lo robase, con sigilo, violencia o extorsión.

Según asegura el Padre Gregorio, si todas se han visto arrastradas a esa situación, la pobre Aroa se vio con necesidad de hacerlo hace poco, sin duda llegando de fuera de la ciudad “porque no habla como los de Salamanca”. No sabrá muchos datos de ella porque, de hecho, era articularmente nerviosa y esquiva, pero podrá decir cuál era el burdel en el que se encontraba, bajo el nombre de la Tasca de la Magdalena, sito en la calle de Adela de la Lastra.

El burdel

La labor de los personajes está siendo buena, pero están llamando la atención de personas peligrosas, y se puede dar el caso de que observen como un grupo amenazante les vigila, aunque de momento no actuará e intentará no hacer notar su presencia.

El siguiente paso de la investigación les lleva al burdel de la calle Adela de la Lastra donde trabajaba Aroa.

Se trata de un local discreto, sin ventanas para preservar la privacidad de los clientes, pero con un ambiente cargado y las paredes desconchadas y cubiertas de humedad y humo de vela. Encontrarán una gran sala con siete mesas grandes, suficiente para que los clientes no se rocen los codos mientras beben vino bien bautizado y deciden entre las distraídas chicas. Tomada la decisión, suben a la planta de arriba a realizar la faena.

Con algunas preguntas y algunos maravedíes bien repartidos pueden conseguir algo de información de la chica. Aroa era una joven tímida y retraída llegada a Salamanca hace pocas semanas. Llegó al burdel pidiendo trabajo como hostelera, pero r su cándida belleza le hizo ganarse el puesto de tusona entre las chicas, pero desde que volvieron tras su destierro de Semana Santa no la han visto otra vez. Ni el valentón que se asegura de que se mantenga la seguridad del local, ni el viejo posadero ni las chicas saben mucho más, pero con buena interpretación podrán conseguir hablar con Consuelo Montesinos, la propietaria del negocio.

Consuelo Montesinos es una mujer de unos cuarenta años y antigua belleza. Algo obesa, intenta aferrarse a lo que fue su atractivo con peinados elaborados, pelo tintado y solimán en el rostro. Tasca de la Magdalena, calle del paso. Parece una mujer astuta, de esas mujeres que sabe lo que puede esperar de la vida, y cómo conseguirlo. Reaccionará a la defensiva si piensa que se pone en duda su honestidad, o la legalidad de su negocio.

Nada tiene aquí que buscar la Ronda ni la Justicia. En estas paredes se cumplen las normas de nuestro Rey y de nuestro señor. No verá a una chica menor de 12 años en mi local, ni a una de mis muchachas sin su medio manto más allá de estas puertas

No tendrá demasiados problemas en hablar de Aroa, pues se siente traicionada por ella, dado que ha abandonado el burdel con pocas explicaciones. Desde que llegó al burdel, nada más llegar a Salamanca desde Madrid, demostró que el trabajo no le gustaba y más de un problema con los clientes tuvo que solucionar Consuelo. “Queda claro”- dice- “cuando alguien no está preparada para este trabajo”. Parecer ser que a la vuelta de Semana Santa, la madrileña se excusó y se fue. Reconocerá si se lo preguntan que parecía preocupada. No se muestra la tusona afectada por la pérdida de su chica más que en su amor propio; “alguien en su estado no sería útil por mucho tiempo. ¿Qué no lo saben? Aroa estaba preñada” .No sabe a donde ha podido ir, admite, pero bromea diciendo que quizá haya vuelto a intentar sus locuras y sus fantasías. “Decía haber sido actriz, pero no sería más que una cara bonita con dos frases por comedia. Creo que huyo de Dios sabe donde. Un embarazo no es fácil de llevar en ciertas circunstancias. A muchas les espera la deshonra o el hábito”.

¿Hasta dónde nos lleva el asesinato de una prostituta? ¿Es a Aroa a quién pretendían asesinar? ¿Quién y por qué persiguen a esa pobre infeliz?

Alguien se siente molesto

Sin deseo de trabajar en el mundo de la prostitución, Aroa ha dejado el burdel, pero, ¿dónde ha podido ir? Ya saben que ella deseaba trabajar, como ya había hecho, en el teatro. Por lo que los personajes han oído en los mentideros, o superando una tirada de Callejeo, sabrán que hay una nueva obra que se va a interpretar en la ciudad. Se trata de Amar sin saber a quién, de Lope de Vega, y será puesta en escena en la corrala de la calle de la Alegría, junto al hospital, y allí se ha dirigido Aroa, a buscar trabajo.

Si se dirigen hacia allí, escoge un momento en el que los personajes se separen (para asistir a clase, para atender sus haciendas, etc,…) y elige a uno de ellos o a una pareja. Caminando por su ciudad, un grupo de valentones les saldrán al paso y aprovecharán cualquier ofensa fingida (“¿es esa manera de un universitario de mirar a un buen cristiano?”) para sacar la ropera e invocar un duelo “a primera sangre”. Intentará el duelista desarmar al infortunado y, ayudado por sus amigos, agarrarle con fuerza y pegarle una paliza.

Hay cosas que te superan. No merece la pena perder el pescuezo por una puta”

Y se irán, dejando al pobre personaje con la mitad de sus puntos de Bríos perdidos (redondea hacia arriba, claro) y con nuevas incógnitas que añadir. Este incidente confirma que van por buen camino en la investigación pero, ¿merece la pena seguir?

Intenta que el incidente del encuentro demore su visita al teatro hasta el comienzo de la obra, pero no lo fuerces: si no van a esa hora y esperan a un momento más discreto, limítate a trasladar estas escenas a un ensayo o simplemente a un momento en el local esté casi vacío.

El Teatro

El Teatro es el entretenimiento principal del Siglo. Unifica a pobres y a ricos, a nobles y a lacayos. Todos se disputan los mejores sitios y hasta el más iletrado se considera adecuado crítico del más elevado de los autores; a la hora de lanzar tomates, o soltar flatulencias, igual son bachilleres y villanos, y la unanimidad entre ellos sorprenderá a la Historia.

Del teatro y la comedia, Lope dirá que:

… es un espejo

en el que el necio, el sabio y el viejo,

el mozo, el fuerte, el gallardo,

el rey, el gobernador,

la doncella, la casada,

siendo al ejemplo escuchada

de la vida y del honor,

retrata nuestras costumbres,

o livianas o severas,

mezclando burlas y veras,

donaires y pesadumbres…”

Lastima que en la Comedia en la que lo dijo tuviese un fin sin apenas haber empezado. Porque en esta España donde se podía hablar de todo si no se decía nada, hay temas vetados hasta a las musas. Y no quieran saber más vuesan mercedes, que si hay cosas de las que no se pueda hablar, tampoco conviene saberlas.

Volviendo a Salamanca, los aficionados al teatro se reúnen en la corrala de la calle de la Alegría, gestionada por el Hospital para atención de los necesitados y, donde todos recuerdan obras tan formidables, y fracasos tan sonados, que nadie sabe cómo acabará una obra, pero nadie descarta navajazos y citas al amanecer en la ribera del Tormes.

Cuando los personajes llegan encuentran aficionados y pícaros disputándose las mejores perspectivas.

Grupos de valentones toman posiciones y exhiben sus bigotes afilados. Vendedores se disputan clientes vendiendo almendras, cañamones, avellanas, nueces, buñuelos aún calientes, hojaldres y empanadas de carne. “¿Desea un libreto de Fuenteovejuna? Fue un éxito en este mismo corral”. La Ronda toma posición, mirando amenazadoramente a los jaques y desabrigadores de sobaco, que en esta ciudad nos conocemos todos, mientras a las gradas de la izquierda se dispone el Clero, dispuestos a garantizar la moralidad de la obra.

Será más difícil poder hablar con alguien de la compañía justo antes de la función. Es muy posible que contacten con don Juan Morales Medrano, el director de la obra, que se mueve de un lado a otro con la emoción del estreno, aunque podrá responder a alguna pregunta mientras consulta los pliegos de la obra o amonesta alguno de los muchachos que ayudan a montar la función por unos maravedíes.

Aroa de Muñoz, ¿Aroa de Muñoz? ¡Aroa de Muñoz! ¡Esa chica tonta! Casi la estrangulo cuando descubrí que estaba embarazada, pero me servirá para unas cuantas representaciones hasta que encuentre a otra. Su papel es el de Lisena, pero sé que esperaba otro más importante. Me da igual que haya trabajado en Madrid, ¡¿saben que ha llegado a presumir de haber actuado ante los Reyes?! ¡Boba! ¡Oye, tú, trae acá esos vestidos, los necesito para el segundo acto!”

Morales Medrano se distraerá en seguida con el inminente estreno y los personajes le podrán sacar poco más, aunque tampoco les molestará a la hora de buscar a la chica. Si alguno de ellos mira hacia el público (para hablar con el director han tenido que ir tras el escenario) verán un sombrío hombre encapuchado y cubierto con amplio sombrero de pluma negra, bien cargado de acero y malas intenciones, y al que puede que conozcan de aventuras anteriores. Viene (en función de las fuerzas de los jugadores) escoltados por un par de valentones de poca monta, que gastan más en miradas bravuconas que en clases de esgrima. Con un gesto, les distribuirá por el teatro.

La joven perseguida

Tienen unos minutos para encontrar a la joven entre los trabajadores y actores. Pueden advertir a la guardia, pero ellos mismos se meterán en problemas y serán los primeros en ser expulsados, o peor, llevados ante la jurisdicción del maestrescuela si son estudiantes, teniendo que dar explicaciones de porqué van armados y qué hacen interesándose en esos asuntos de “artistas” y prostitución.

Tendrán más posibilidades de hallarla separándose pero así serán más vulnerables ante un ataque. Tienen una posibilidad entre tres (tirada por cada grupo) de toparse con un grupo de matones, similar al suyo en fuerza, con los que tendrán que combatir tras el escenario, entre materiales de teatro. Podrán encontrar finalmente a Aroa, por puro azar o preguntando a los otros actores o trabajadores (oportunamente nadie se ha dado cuenta de lo que está pasando).

Aroa es una joven pequeña y morena, de grandes ojos azules e innegable belleza. Se coloca nerviosa su traje e intenta disimular su embarazo entre los amplios pliegues de su ropa.

Se mostrará dispuesta a hablar si le dicen porqué la buscan o que la persiguen para matarla. Según la actuación de los personajes, dales la explicación de Aroa antes o después del encuentro definitivo. Lee o representa las palabras de la joven.

“No siento extrañeza por lo que me decís, pues desde hace semanas me sé perseguida. Es por ello por lo que huí de Madrid, y por lo que tengo que ser todo lo discreta que mi profesión me permita. Soy actriz, una simple actriz he de confesaros, pero en la Villa y Corte actué ante personas de importancia. Sin querer incomodaros con detalles, diré que atraje la atención de cierta personalidad lo que, tras un par de encuentros secretos, me llevó a ese estado en el que me encuentro ahora. No hablo de gente que deje nada al azar, y mi ilustre amante encargó a personas con poder, y ciertamente peligrosas, que se ocupasen de mi caso. Se intentó que entregase a mi criatura al nacer para ser cuidado por gente de confianza, y que entrase de novicia para garantizar mi silencio, pero quiero ser dueña de mi vida y mis actos, sin reclamar ni exigir nada más que mi libertad. No se me escuchó y, seguramente sin que el padre de mi criatura sepa nada, se han dispuesto medidas más drásticas para ser tomadas. He oído que la pobre Valeriana fue asesinada en Pascua, y temo que llevar mi medallón llevó a error al mal cristiano al que se le encargó mi muerte. Sólo quiero conseguir algo de dinero para poder escapar a las Indias, o a la comarca toledana de donde vinieron mis padres, y con un par de obras más lo conseguiré. Pero me temo que, si es cierta la impresión de que me siguen que he tenido todo el día, esta noche acabará no solamente mi fuga.”

Aroa tiene una impresión bastante acertada de lo que ha ocurrido. El “problema” de su embarazo fue llevado por el propio secretario real que, tras ser informado de la negativa de la muchacha de entrar en un convento y entregar a su hijo, supo que había huido de la ciudad. Localizada en Salamanca, el propio secretario habló con cierto catedrático con ganas de medrar y muchos contactos en todos los ambientes de la ciudad. Le planteó el problema, dio a entender cierta disposición a apoyarle en sus aspiraciones, y dejó siniestramente abierta la forma de “solucionar el problema”. El catedrático habló con su más peligroso secuaz y explicó más claramente lo que quería, sin querer más detalle que el de una tusona con un medallón característico, lo que le llevó a un error que salvó a Aroa y condenó a la triste pecadora de Valeriana.

Ahora, sin deseos de perderla a ella ni su posibilidad de conseguir el favor del secretario para llegar al puesto de Maestrescuela, el catedrático muestra sus cartas y da explicaciones más claras de quién es su objetivo. De los personajes va a depender que Aroa sobreviva y pueda huir o muera en la brillante, y muchas veces ingrata, Salamanca.

El combate final

Los PJs no han sido los únicos en encontrar a Aroa. La figura de negro les localiza y desenfunda su ropera en su habitual y aterrador silencio. Iguala el combate con algún secuaz si es necesario. Justo tras el escenario se producirá el combate, en el que deberán proteger a la pobre chica, paralizada de terror.

Los primeros versos de la obra se entremezclan con el repiqueteo de los aceros:

Y aquí

diré lo que allí sentí,

pues aquí puedo decillo.

¿Con la espada respondéis?

Solo con acero puedo,

que es la lengua de Toledo,

a quien vós agravio hacéis.

La brevedad es de sabios,

la dilación siempre enoja;

respondo en sola una hoja

al libro de mis agravios.

Es más difícil ahora que ni los trabajadores del teatro ni el público presente se den cuenta de lo que está ocurriendo. En un par de turnos, el combate puede llegar incluso al mismo escenario, con los gritos de unos y regocijo de otros. Los actores huirán, las mujeres se santiguarán, los clérigos bufarán y la ronda saldrá corriendo hacia el duelo. El siniestro asesino, aunque orgulloso, será lo suficientemente prudente como para huir tras otro par de turnos, a tiempo justo de evitar ser prendido.

Si los personajes protagonistas son apresados, serán llevados ante un furioso maestrescuela, si son estudiantes, o pasarán unos días en prisión si no lo son. En el primer caso, el maestrescuela será tolerante si le son sinceros (aunque, discretamente, no digan toda la verdad al profesor) y no dudará en mandarles a pasar unos días entre barrotes si son deshonestos o jactanciosos.

Tras conseguir su libertad otra vez, recibirán la visita de Aroa. Les explicará que mañana mismo vuelve a su pueblo y que les da las gracias por su ayuda. Hombres como ellos, dirá, hacen que se recupere la confianza en las personas.

Con ello acabará esta historia, con la joven muchacha escondida y feliz con su criatura, el catedrático chirriando dientes tras una nueva derrota y el misterioso asesino negro añadiendo nuevos motivos para hacerles sus enemigos.

Sólo queda pensar, ¿cuál será la siguiente aventura que les esperará en la siempre mágica ciudad de Salamanca?

Valentones

• Destreza: 10

• Espíritu: 10

• Fortaleza: 13

• Ingenio: 9

• Reflejos: 11

• Bríos: 12

Armas: Ropera 12/ 8 (+3)

Armadura: Sombrero (1), Ropas holgadas (1), Botas (1)

Espadachín Embozado

• Destreza: 14

• Espíritu: 14

• Fortaleza: 12

• Ingenio: 13

• Reflejos: 14

• Bríos: 13

Armas: Ropera 17/ 2 (+3)

Armadura: Sombrero (1), Coleto cuero (2), Botas (1), Guantes (1)

Ventajas: Ambidiestro, Espadachín

Maniobras de esgrima: A Fondo (ataque completo), Estocada especial (ataque normal), Finta (ataque completo), Parada instintiva (ataque completo), Tajo de barrido (defensa completa), Deslizamiento (defensa normal)

Share on Facebook0Tweet about this on Twitter0Share on Google+0Email this to someone
No hay comentarios

DEJA TU COMENTARIO