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	<title>SacoDeDados &#187; Hellas</title>
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	<description>Rol, Librojuegos y Juegos de Mesa</description>
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		<title>Hellas; la tripulación del Ataraxia</title>
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		<pubDate>Mon, 09 Dec 2013 08:43:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Goblin Voyeur]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos de rol]]></category>
		<category><![CDATA[Hellas]]></category>
		<category><![CDATA[Personajes]]></category>

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		<description><![CDATA[Una nave helena viaja por la galaxia intentando regresar a casa. Guiada por la caprichosa Panthalassa y por los insondables deseos de los Dioses, la Ataraxia navega, descubre y combate, escribiendo una gesta que se contará por los siglos. Esta es su tripulación.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ya comentábamos hace unas entradas la crónica de El viaje del Ataraxia, una revisitación del mito de la Odisea trasladada al trasfondo espacial de Hellas: worlds of sun and Stone. Estos son los tripulantes de esta impresionante nave helena:</p>
<p align="LEFT"><strong>HIPPARCHUS DE LA LANZA DORADA</strong></p>
<p align="LEFT">Hipparchus el héroe, Hipparchus el maldito. En su nacimiento un oráculo presagió en su vida incontables triunfos, y un número igual de tragedias. Su padre, el senador <strong>Phormio</strong> de Itaca, celoso de ser eclipsado<span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><span style="font-family: Arial; font-size: medium;">, </span></span>confabuló siempre contra su propio hijo, pero Hipparchus siempre triunfo.</p>
<p align="LEFT">Más inteligente que su padre, mejor guerrero, más querido por su pueblo, Hipparchus siempre prevalecía.</p>
<p align="LEFT">Satisfecho con el joven, el rey Agamenon nombró senador a Hipparchus, apartando a Phormio del cargo. El viejo artero no lo aceptó, y comenzaron sus confabulaciones. Hipparchus seguía ascendiendo y sus logros -y su modestia- eran nombrados en todo Hellas. Se había casado con <strong>Gaea</strong>, hermosa y ambiciosa noble, a la que nunca amó, pero con la que tuvo un hijo, <strong>Nicias</strong>.</p>
<p align="LEFT">Tras el triste robo de la princesa Helena, Agamenón movilizó a su ejército, alzó a los otros mundos helenos contra Troya y fue a la batalla. Phormio, astuto, envenenó el oído de su señor, convenciéndole de que llevase a Hipparchus con él, a la espera de que su hijo muriese en la refriega y pudiendo entretando sustituirle como senador. Hipparchus dio un paso al frente y acompañó a su señor, encabezando con su nave, la Ataraxia, cada batalla y saliendo triunfante y glorioso en cada una de ellas.</p>
<p align="LEFT">Pero la desdicha acompañaba a Hipparchus. El viejo Oráculo que anunció su vida de tragedias apareció de nuevo, en medio de un campo de batalla, rodeado de muertos, e hizo una nueva revelación. Phormio, como mal padre, aspiraba a sustituir a Agamenon en el gobierno de Itaca, aprovechando el descontento del pueblo tras una década de guerra.</p>
<p align="LEFT">Pero ahí no acababa su deslealtad.</p>
<p align="LEFT">La bella, la sucia Gaea era, desde el primer momento, la amante de su padre, y ambos le manipulaban y controlaban. Puede incluso, que el joven Nicias no sea su hijo, sino su hermano.</p>
<p align="LEFT">Hipparchus entró en cólera, pero no abandonaría la batalla hasta que su señor saliese triunfante. Una vez Troya caiga, volverá a Itaca y castigará el engaño y la traición.</p>
<p>Aunque tal vez los dioses tengan algo reservado para Hipparchus.</p>
<p align="LEFT"><strong>ZORAN EL DESCREIDO</strong></p>
<p align="LEFT">Zoran, habiendo nacido en el seno de una familia cretense poderosa, rica e influyente, ha tenido graves dificultades para ser reconocido y respetado. Ya en su juventud, tuvo que hacer frente al suicidio de su padre, acusado de alta traición al parlamento cretense. Las acusaciones, que el parlamento consideró retirar tras la muerte del patriarca, no hundieron a la familia, pero sí la convirtieron en objeto de habladurías y recelos en todo su mundo, y los ecos de la traición aún se oyen en todo Hellas.</p>
<p align="LEFT">Zoran nunca supo qué ocurrió, su padre no explicó si se quitaba la vida por honor o por cobardía, pero el día que se ahorcó envió a su hijo algo. Una caja, misteriosa, de pequeño tamaño y extraña artesanía.</p>
<p align="LEFT">“<i><span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><span style="font-family: Arial; font-size: medium;">Esto es la causa de todo</span></span></i><span style="font-family: Arial; font-size: medium;"><span style="font-family: Arial; font-size: medium;">”</span></span>, fue la nota de su padre. Zoran nunca pudo abrir la casa, ni los sensores más avanzados desvelaban su contenido. A nadie le ha contado el secreto de esa caja, nunca se aleja de ella y espera encontrar la forma de abrirla, quizá en el momento adecuado.</p>
<p align="LEFT">El cretense, de frío temperamento y formas antipáticas, es, no obstante, uno de los mejores científicos de Creta y ha recibido lecciones de los mayores pensadores helenos. De espíritu extremadamente analítico, rechaza que los dioses sean realmente divinidades. El Olimpo no es sino una especie diferente, avanzada, inabarcable, pero los helenos no deberían honrarlos, sino estudiarlos y, quizá, relacionarse con ellos como iguales.</p>
<p align="LEFT">Hombre de confianza de Hipparchus, Zoran nunca se ha casado, pero sí conoce el amor. Un amor no recompensado, dedicado a alquien que apenas sabe que existe y que nunca le devolverá su afecto. De profunda honorabilidad, el científico se reserva sus sentimientos y se ha jurado, no ante los dioses, sino ante su propia palabra, que defenderá y protegerá al objeto de su afecto cueste lo que cueste.</p>
<p align="LEFT"><strong>STAVROS ALMA DE METAL</strong></p>
<p align="LEFT">Tras morir su familia en una incursión Zoran, Stavros creció protegido y atendido por un trabajador de los Astilleros Tebanos. Crecido entre forjas y generadores de plasma, aprendió a amar la ingeniería, los circuitos y el sonido del martillo sobre el yunque. Acostumbrado al calor del hierro al rojo y devoto de Hefesto, el dios herrero, su piel se torno bronce y sus habilidades fueron rápidamente reconocidas por todos sus compañeros.</p>
<p align="LEFT">Pero la fortuna no acompañó nunca a Stavros. Tras volver de una misión en la nave Esfigmos descubrió en su casa los cuerpos asesinados de sus dos hijos y el de su esposa Sofronia, que se había degollado tras acabar con los pequeños. Nunca supo qué motivo su locura y jamás volverá a casarse.</p>
<p align="LEFT">Partió a la guerra de Troya el mismo día en que Helena fue arrebatada, con el oscuro deseo de morir en batalla para así superar la muerte de su familia, pero la guerra acaba y las pesadillas se mantienen. En los últimos meses ha trabado amistad con <strong>Evadne</strong>, una sacerdotisa de Afrodita que le respeta y compadece. Escucha los consejos de Evadne, pero sabe que, si llega el momento, ella le reclamará que le devuelva el favor.</p>
<p align="LEFT">Para mantener su nave, Stavros prefiere tener bajo sus órdenes a esclavos Ilotas, dóciles y hábiles si se les entrena. Es justo con los que están bajos sus órdenes, pero castiga duramente a los torpes o perezosos. Su cercanía a los esclavos le ha llevado a un problema reciente, cuando <strong>Kalonice</strong>, una ilora de la que recibía favores sexuales, comprendió que las intenciones del ingeniero eran sólo físicas. Stavros sabe que Kalonice no puede vengarse abiertamente, ni el puede acabar con una valiosa esclava sin justificación, pero una mujer ultrajada puede ser muy peligrosa, independientemente de su posición social.</p>
<p align="LEFT">Volcado en su trabajo para olvidar su pasado,Stavros ha creado a Teknetos, un Machina que le sirve fielmente. Su cuerpo de bronce, sus rígidos movimientos y su andar chirriante se han convertido en característicos en la Ataraxia<span style="font-family: Arial; font-size: medium;">.</span></p>
<p align="LEFT"><strong>EURYDICE, DEL ARCO CERTERO</strong></p>
<p align="LEFT">Segunda hija de una familia noble ateniense, la atención prestada por tus padres a un casamiento ventajoso para tu hermana mayor y a la educación de tus dos hermanos varones te permitió gozar de cierta libertad a la hora de elegir los campos en la formación que más te interesaba. Pronto comenzaste a desatender, para frustración de tus tutores, tus lecciones de ciencias y filosofía, e ignorabas abiertamente todo intento de tu madre en iniciarte a las habilidades de una buena esposa.</p>
<p align="LEFT">No obstante, las enseñanzas del noble arte de las armas sí atrajeron tu atención, en particular el uso del arco y la caza. Cansada de lo poco estimulante de los entornos atenienses, partiste, con vagas excusas hacia tu familia, hacia lugares más alienígenas, donde pusiste en práctica tu puntería y tu decisión en paisajes que nunca habías imaginado.</p>
<p align="LEFT">En estos momentos -poca gente lo sabe- te cortaste la melena y te hiciste pasar por un muchacho, para evitar el desprecio, y los excesos, de los varones. Así disfrazada conociste a <strong>Bicor</strong>, un joven príncipe Zoran que recorría la galaxia, con la arrogancia propia de su raza, cazando presas para su colección; aún recuerdas su expresión cuando estaba a punto de ser devorado por una hidra, y como siete de tus flechas se clavaron en las siete cabezas de la bestia en tan solo tres segundos. Bicor te juró amistad por siempre y, confundido por tu disfraz, te ofreció la mano de cualquiera de sus hermanas. Rechazaste con corrección esa oferta, pero aceptaste su amistad, y, tras años sin veros, le sigues considerando un buen amigo&#8230; aunque no sabes cómo reaccionaría si conociese tu sexo, o tus compatriotas conociesen tu cercanía con uno de los líderes de los mayores enemigos de los Helenos. Te dejaste convencer por tu familia para volver a territorios más civilizados, donde pusiste en juego tus habilidades en juegos y Olimpiadas, muchas veces con un gran éxito. No volviste sola, sino que siempre camina a tu lado de <strong>Arktos</strong>, una criatura lobuna alienígena, a la que adoptaste y cuidaste tras matar a su madre en una cacería. Su lealtad es inquebrantable, y más que una mascota es un hermano de sangre.</p>
<p align="LEFT">El último año lo decidiste pasar sirviendo a tu patria, defendiendo la causa griega en el Asedio a Troya.</p>
<p align="LEFT">La historia por la que serás recordada en las leyendas está a punto de comenzar.</p>
<p align="LEFT"><strong>CRATERUS EL SIBILINO</strong></p>
<p align="LEFT">Craterus no conoce su origen, pero seguramente fue el hijo de una prostituta que le abandonó en un templo a Hermes. Fue cuidado por una anciana desdeñosa que le utilizaba para mendigar. Craterus tuvo que aprender rápido a sobrevivir, a huir de la guardia y a vaciar bolsillos, y no se imaginaba que su futuro estaría en esas naves que partían hacia el cielo y recorrían la galaxia de Hellas.</p>
<p align="LEFT">A los quince años, no obstante, fue contratado por un senador que le reclamaba para introducirse en la casa de un rival político y hacerse con unos papiros comprometedores. Craterus se escondió en las sombras, inutilizó los sistemas de seguridad de la mansión y evitó a los guardias, y tan satisfecho quedó el senador con su habilidad y discrección que le encargó otras misiones a lo largo de los siguientes cinco años.</p>
<p align="LEFT">En los últimos años de la Guerra de Troya, el senador movilizó un destacamento de mercenarios y armó una nave para rematar al rebelde rey Priamo y ganar valor político en todo Hellas. Craterus se unió al grupo, como espía e incursor sigiloso, y acabó al servicio de Hipparchus, uno de los principales generales del ejército Heleno.</p>
<p align="LEFT">Poco sabe el escurridizo truhán que su verdadera aventura comenzará cuando la guerra llegue a su fin.</p>
<p align="LEFT"><strong>PROPIRIOS, EL VENCEHUESTES</strong></p>
<p align="LEFT">Propirios es una muestra de los efectos de la guerra. Tenía veinte años y trabajaba en Corinto como pequeño comerciante cuando Paris ofendió a toda Hellas. El joven decidió ir con su pueblo a una guerra que se presagiaba corta, para ganar honor y dinero con los que seguir su vida.</p>
<p align="LEFT">Pero la guerra continuó, la victoria no fue inmediata y la muerte cubrió el cielo. Propirios vio como la familia de su prometida rompía el acuerdo de matrimonio y cómo su hermano menor se hacía cargo del negocio de su familia. A Propirios no le importó. Él ya sólo veía guerra, la batalla era lo único que conocía y los barracones en una nave de guerra eran su único hogar.</p>
<p align="LEFT">Ahora las últimas defensas de Troya están cayendo, y Propirios oculta su temor, su miedo a volver a una vida civil a la que no cree poder adaptarse.</p>
<p align="LEFT">En diez años de enfrentamientos se ha ganado aliados cuyas vidas ha salvado, y se ha granjeado enemigos que envidian su ascenso y su habilidad, pero lo que ocupa el pensamiento del Hoplita es qué hará en Corinto cuando cuelgue sus armas, y en si sabrá contener el ansia de sangre que ya le acompañará para siempre.</p>
<p align="LEFT"><strong>NIKOLOS, EL METEORO</strong></p>
<p align="LEFT">Hijo menor de una familia de gran poder en Micenas, Nikolos, apodado desde su temprana juventud como el meteoro, destacó cuidando y manejando los deslizadores y las naves atmosféricas de su padre. Éste, orgulloso de su habilidad y enfervorecido seguidor de los juegos y la velocidad, permitió que su audaz hijo aprendiese de los mejores maestros a pilotar las naves más rápidas.</p>
<p align="LEFT">A los 15 años, llevando en su casco el emblema de su familia, Nikolos participó en sus primeras Olimpiadas, destacando tanto en las carreras entre asteroides como en las que se corrían en la Panthalassa. Quedó segundo y cuarto, pero, lo que supuso un orgullo para su familia, le sabía a poco al orgulloso Nikolos, que consiguió sendas victorias en los siguientes juegos. Desde ese momento, no hubo Heleno que no haya oído hablar de Nikolos, ni celebrado sus victorias.</p>
<p align="LEFT">Cuando el ladrón Paris raptó a Helena, y la guerra comenzó, Nikolos no se sintió impelido ni por honor ni por patriotismo a vestir armas, pero fue su arrogancia, años después, la que le hizo alistarse en el ejército de Micenas y dirigirse a la traidora Troya. Habló de luchar por Hellas, por los dioses y contra la deslealtad, pero en realidad a Nikolos le impulsó la vanidad, el oir más canciones dedicadas a los héroes de guerra que a sus proezas con la velocidad.</p>
<p align="LEFT">A bordo de su caza personal, el <strong>ADMETOS</strong>, ha logrado grandes victorias que, a su entender, le marcan como elegido de los dioses. Confía en que la guerra termine ya y poder recuperar su carrera de éxitos y excesos.</p>
<p align="LEFT">Nikolos aún ha de descubrir que es por otros logros por lo que, durante la Eternidad, las estrellas gritarán su nombre.</p>
<p style="text-align: center;" align="LEFT">
<p align="LEFT"><strong>EUMENES DE LA PALABRA ACERTADA</strong></p>
<p align="LEFT">Nació Eumenes de la relación entre una esclava Ilota y<strong> Demetrius</strong>, un importante comerciante ateniense. Hijo bastardo no reconocido, sí fue mantenido por su padre, que concedió a su madre la libertad y les mantuvo para que tuvieran una vida humilde pero digna. No tuvo en cuenta su padre a Eumenes como hijo o pupilo, a pesar de que el chico daba muestras de una gran inteligencia, astucia y verbo ágil.</p>
<p align="LEFT">Con todo, a los 14 años Eumenes recibió la visita de un Ilota del palacio de su padre. Le pedía que cogiera sus cosas y saliese de esa casa a la que nunca volvería. Eumenes se despidió de su madre entre llantos, pero ambos sabían que su vida sería mejor con su padre. Al llegar al palacio lo que encontró no fue una fiesta, sino un funeral. <strong>Cleon</strong>, su hermano mayor, de 17 años, acababa de morir en un accidente de caza y la familia lloraba desconsolada a su único hijo. En ese día su padre sólo le dijo que ahora le correspondía a él ocupar el puesto de su hermano.</p>
<p align="LEFT">Y así lo hizo, como un hijo respetuoso con su padre y cariñoso con su madrastra, se concetró en sus estudios y, poco a poco, fue consiguiendo responsabilidad en las empresas de su padre.</p>
<p align="LEFT">Pero Eumenes siempre ha sido el otro hijo, ensombrecido por lo que un hermano que nunca conoció fue, incluso por lo que ese hermano pudo haber llegado a ser. Intentando de nuevo satisfacer y enorgullecer a su padre, Eumenes consiguió su permiso para comerciar activa y directamente con los ejércitos helenos, atascados como estaban en el sistema de Troya. Consiguió permiso para subir a una de sus naves y, desde ahí conocer las necesidades de sus clientes. Su trabajo fue eficaz y las ganacias se dispararon, alejándoles de sus competidores.</p>
<p align="LEFT">¿Cuál será el siguiente paso de Eumenes, ahora que la guerra llega a su fin?</p>
<p align="LEFT"><strong>RHEA, HIJA DEL BOSQUE</strong></p>
<p align="LEFT">Rhea poviene de un clan aislado y bárbaro en los confines de la galaxia, apenas conocido hasta que, hace pocas décadas, un viajero audaz lo descubrió habitando en un planeta inhóspito. Desconocedores de que otros habitaban las remotas estrellas, estos bárbaros comenzaron a comerciar con los recién llegados, tomando un gran aprecio a esos helenos recién descubiertos.</p>
<p align="LEFT">Rhea nació en una tribu de este mundo, hija de la matriarca guerrera y heredera del noble cargo. Como a todas las de su mundo, a Rhea se le exige entrega y un dominio total del arte de la guerra.</p>
<p align="LEFT">Interesada por saber más de los helenos de más allá de su mundo, y ansiosa por probarse, a los 16 años se alistó para la guerra de Troya, poco interesada en asuntos políticos o en amoríos de reyes lejanos, pero con ansia de entrar en batalla.</p>
<p align="LEFT">Sus compañeros la vieron al principio bárbara e imprudente pero acabó ganándose su confianza. Trabó una gran amistad con <strong>Leander</strong>, el hijo de un noble espartano, y ambos se hicieron hermanos de batalla.</p>
<p align="LEFT">Lucharon juntos, y juntos vieron morir a sus amigos. Pero en una de sus inclursiones una sacerdotisa troyana enveneno los sentidos de Leander y éste levantó su arma contra Rhea. Ella intentó convencerle, recordarle su amistad, pero la magia le había podrido el alma y, con todo el dolor de su alma, tuvo que estrangularle con sus propias manos.</p>
<p align="LEFT">Por si el dolor de matar a su mejor amigo no fuera suficiente, <strong>Hippias</strong>, el padre de Leander, no acepta las explicaciones de la muerte de su hijo y clama venganza. Rhea está dispuesta a ir a Esparta y ofrecer su cuello al juicio de Hippias. Espera que, si lo hace, ya sea por el perdon, ya sea por la muerte, el recuerdo de ver a su amigo muriendo por sus manos dejará de atormentarla.</p>
<p align="LEFT"><strong>EVADNE, PIEL DE NINFA</strong></p>
<p align="LEFT">Las sacerdotisas de Afrodita son quizá las más influyente  en todo Hellas. Buscadas por las mujeres para conseguir pócimas que seduzcan al hombre amado, y amadas por los hombres, estas sacerdotisas son distantes y poderosas.</p>
<p align="LEFT">Evadne fue elegida por una anciana sacerdotisa, una de esas viejas sabias que pueden reconocer la futura belleza e inteligencia de una niña incluso dentro del vientre materno. Se la compró a sus padres por unas pocas monedas y la llevó a un templo en la colina, donde, desde que llegó, mostró una gran habilidad para las artes mágicas y la seducción de hombres y mujeres.</p>
<p align="LEFT">Muchos han perdido la cabeza pensando que su amor por una de estas sacerdotisas no es sino esteril. Son bellísimas, vistes provocativamente y saben condenar a un hombre con el mero roce de su mano. Dominan la magia pero su auténtico poder es seducir a otros para cumplir su objetivo.</p>
<p align="LEFT">Evadne fue enviada por las suyas para ayudar al ejército heleno, intentando así que ningun mundo estado se enfureciese por la ayuda que Afrodita misma concedio al seductor Paris. Allí ha enamorado a esclavos, hoplitas y capitanes. Algunos han matado por ella, otros se han quitado sus propias vidas.</p>
<p align="LEFT">Lo que nadie acaba de comprender es porque consagradas como están a la diosa del amor y la lujuria, las sacerdotisas de Afrodita mantienen de por vida intacta su virginidad.</p>
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		<title>Crónica para Hellas: el Viaje del Ataraxia</title>
		<link>https://www.sacodedados.es/cronica-hellas-ataraxia/</link>
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		<pubDate>Fri, 29 Nov 2013 15:19:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Goblin Voyeur]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos de rol]]></category>
		<category><![CDATA[Hellas]]></category>

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		<description><![CDATA[﻿Hace pocas semanas he comenzado a jugar una pequeña crónica para el juego space-opera de la Grecia Clásica, Hellas: worlds of sun and Stone. Alejándome un poco de la creación de personajes habitual, he ambientado la crónica en un momento antiguo en la historia de la Galaxia de Hellas, un momento en el que los Helenos (léase, humanos) apenas han tenido contactos con otras razas alienígenas, aunque conocen, viajan y colonizan la galaxia, y ya han tenido sus primeros enfrentamientos con los Zoran, sus enemigos naturales.

Seleccionando un acontecimiento de la tradición helena en el que basarme para hacer la crónica, he elegido el último día de la Guerra de Troya y la vuelta a casa de una de las naves de la coalición helena: la Ataraxia.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace pocas semanas he comenzado a jugar una pequeña crónica para el juego space-opera de la Grecia Clásica, Hellas: worlds of sun and Stone. Alejándome un poco de la creación de personajes habitual, he ambientado la crónica en un momento antiguo en la historia de la Galaxia de Hellas, un momento en el que los Helenos (léase, humanos) apenas han tenido contactos con otras razas alienígenas, aunque conocen, viajan y colonizan la galaxia, y ya han tenido sus primeros enfrentamientos con los Zoran, sus enemigos naturales.</p>
<p>Seleccionando un acontecimiento de la tradición helena en el que basarme para hacer la crónica, he elegido el último día de la Guerra de Troya y la vuelta a casa de una de las naves de la coalición helena: la Ataraxia.</p>
<p><strong>Antecedentes</strong></p>
<p>Tomando algunos elementos de la obra clásica de la Odisea, dejando a un lado otros e ignorando muchos, los antecedentes de nuestra épica historia nos trasladan al momento final a una guerra que ya ha durado una década. La osadía del príncipe Paris, secuestrando, o seduciendo, a la reina Helena, esposa de Agamenón de Ítaca, y llevándola a su mundo estado de Troya, había obligado, por juramentos de lealtad y apoyo mutuo, al resto de mundos helenos a organizar una coalición militar contra el planeta regido por Príamo. El gobernante troyano, hábil y capaz, con toda la próspera Troya apoyándole y- nadie puede olvidarlo-, con la asistencia económica de los Zorans, hizo de la que se planteaba una incursión rápida a una guerra que amenaza con destruir a la galaxia. Los mismos dioses se han posicionado; Zeus y Ares exigiendo la devolución de la reina, Hera y Afrodita apoyando a los enamorados y con la poco clara posición del resto del Olimpo.</p>
<p>Pero la mayor de las guerras tiene también su final. Costosas victorias de la alianza helena han llevado a las Flotas dirigidas por el ultrajado Agamenón a la frontera misma del sistema solar troyano. Los asediados habían sabido resistir durante meses con hábiles defensas, y el fértil mundo de Troya parecía ser capaz de alimentar a las tropas defensoras por un tiempo indefinido. Dándose cuenta de que sus fatigados aliados pueden querer dar por concluida una guerra demasiado larga, Agamenón maquinó una estrategia efectiva pero cruel que acabaría de una vez por todas con la contestataria Troya. El general mandó a un cuarto de su flota a uno de los densos cinturones de asteroides del sistema, mientras el resto de sus naves de guerra avanzaban hacia el planeta. Los defensores de Troya no daban crédito, pues la armada de Agamenón era a todas luces insuficiente para asaltar directamente el planeta, máxime dejando atrás a un cuarto de sus naves. Pero no era eso lo que Agamenón tiene en mente. Lanzando cargas contra los asteroides, las naves rezagadas del de Ítaca sacaron de sus órbitas a las grandes rocas y las dirigieron hacia el planeta. Desesperados por evitar la mortal lluvia de meteoros, las naves troyanas dispararon a los asteroides, dejando campo libre a los de Agamenón para atacar a la distraída flota. Cuando los troyanos respondían a los helenos, los asteroides comenzaban a caer sobre Troya, arrasando campos y ciudades. Desesperados por proteger a los suyos, la flota de Príamo volvía a concentrarse en los asteroides, siendo diezmados cruelmente por los de Agamenón. Una guerra que había durado una década acabó en pocas horas, con la muerte cayendo sobre naves y sobre el planeta.</p>
<p>Príamo y Paris gritaron ¡rendición!, en un intento de que los helenos dejasen de bombardear la superficie de su hermoso mundo, pero mucha era la furia contenida de la coalición, y, con el cielo despejado de defensores troyanos, a los meteoros se unió un bombardeo orbital con armas atómicas. Sólo quedaron ruinas, y un palacio real preservado, donde se colgaron a Príamo y a Paris, con cuidado para que, su última visión, fuera la de su mundo hecho cenizas. Los principales capitanes y generales bajaron para estar presentes cuando la traidora Helena fuera recuperadas, pero se les ordenó formar de espaldas, para que la belleza maldita de la reina no embrujase a nadie más. Sólo el propio Agamenón y un grupo de esclavos eunucos Ilotas pudieron ver a la reina. La responsabilidad de lo que había provocado con su traición no había alterado un ápice la belleza de la aún joven mujer.</p>
<p>Agamenón partió de vuelta a Ítaca, abriendo con su nave una vía hacia la Panthalassa. Una por una, todas las naves helenas se lanzaron a la Panthalassa, siguiendo a la nave capital, celebrando su épica victoria. Sólo un grupo pequeño de naves, entre ellas la Ataraxia, quedó atrás, con las órdenes de cubrir la retaguardia y destruir toda nave que intentase asistir a Troya, o huir del condenado planeta.</p>
<p>Ese es el momento en el que comienza a contarse por primera vez una historia que será contada a lo largo de los siglos.</p>
<p><strong>Punto de Partida</strong></p>
<p>La crónica comienza cuando las últimas naves de la coalición helena abandonan la órbita de Troya y abren sus entradas a la Panthalassa. En el momento en el que van a adentrarse en ese inefable océano, una descarga de energía asciende hacia el cielo. Por algún motivo, el acceso a la Panthalassa se crispa, se agita, se torna de un extraño color rojizo. Las primeras naves, incapaces de retroceder, son destruidas al acercarse a la ventana hiperespacial, como un barco de madera al ser arrastrado por el viento hacia una costa rocosa. Únicamente la Ataraxia puede intentar retroceder, con dificultades y grandes daños.</p>
<p>El científico de a bordo descubre que una instalación troyana, escondida entre las montañas, <strong>está lanzando  impulsos energéticos hacia la Panthalassa</strong>, y que está comenzando una reacción en cadena que, si no se detiene, puede desestabilizar todo el mar galáctico, destruyendo todas las naves que ahora naveguen por él e imposibilitando el viaje incluso durante siglos.</p>
<p>El capitán de la nave dirige personalmente un grupo que descenderá a esas instalaciones y cortará las descargas. El ataque póstumo de los troyanos proviene de <strong>un templo dedicado a Hera</strong>, protectora del planeta, bien camuflado entre las montañas. Todo es muerte y polvo a su alrededor, radiación y cadáveres, fuerte viento arrastrando las cenizas de lo que fue un mundo próspero. En el templo se deberán enfrentar a un grupo de <strong>Machinas</strong>, las guardianas postreras del arma troyana, y a una nave de <strong>Satyroi</strong>, carroñeros salvajes dispuestos a aprovecharse de los despojos de la batalla.</p>
<p>Los tripulantes de la Ataraxia se enfrentan con fiereza y astucia a sus enemigos y consiguen descargar la información del arma troyana antes de destruirla. Descubren, al investigar los datos, que la avanzada tecnología de los troyanos parece entrelazarse con ciertos elementos mágicos o místicos, y sin que nociones trascendentales o<strong> el favor de algún dios</strong> no habría sido posible la devastación de la Panthalassa, ¿qué destino les han reservado los dioses?</p>
<p>Pero hay algo más que encuentran en el templo a Hera. Entre cadáveres calcinados, en medio de un círculo libre de cenizas, hallan a<strong> una niña de unos doce años</strong>, jugando distraída frente a una escultura de la diosa madre. Cuando hablan con ella, se muestra divertida y afable, casi sin darse cuenta de que su planeta ha sido arrasado, y definitivamente sin darle importancia. Dice que fue protegida por una dama blanca y hermosa, que le dijo que unas personas vendrían y la protegerían. Señala, al decirlo, a la imagen de Hera. Advertido por las crípticas palabras de un oráculo aparecido entre los cadáveres antes de que Agamenón y Helena abandonaran el cadáver de lo que fue Troya, el capitán de la Ataraxia sabe que ha de proteger a la niña, y llevarla con ellos. El nombre de la pequeña es <strong>Pandora</strong>.</p>
<p>Tras esto, la Ataraxia abre una puerta en la Panthalassa, y se lanza hacia el agitado océano, con la determinación de regresar a casa.</p>
<p>Esta fue la historia de la primera partida de la crónica, sencilla, lineal y que pretendía dar a conocer a los jugadores el universo de Hellas y los elementos básicos de la crónica. Aunque muchas cosas del desenlace dependerán del desarrollo de las aventuras, hay una serie de porqués que los jugadores deberán ir descubriendo, y que a continuación os contaré invitando, eso sí, a mis jugadores, a que dejen de leer la trama.</p>
<p><em><strong>A partir de aquí, lo que leeréis es Spoiler.</strong></em></p>
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<p>Y aquí seguimos. Como habéis visto, la trama de la crónica es una revisitación de la historia de la Odisea, incluyendo elementos de otras historias de la mitología Grecia y cerrando el destino trágico de Troya. Dos de los elementos principales que quiero utilizar se basan en invertir elementos clásicos y muy conocidos. Uno es Pandora como liberadora de todos los males del mundo, el otro, es el del Caballo de Troya.</p>
<p>Empezando por este último, lo que ni los jugadores ni los personajes saben es que su nave, el Ataraxia, es el<strong> Caballo de Troya</strong>, en este caso usado por los troyanos para destruir Ítaca. Las descargas energéticas que envió el arma-templo no sólo fueron dirigidas hacia la Panthalassa sino que una de ellas (el análisis de los datos del ataque permitió a los personajes descubrirlo, aunque sin saber el porqué) se dirigió a la propia nave. En esa descarga, fruto de un acuerdo entre los troyanos y su diosa protectora, Hera envió las almas de los troyanos muertos a la nave, donde permanecen como fantasmas, espíritus o recuerdos semiconscientes. Si la Ataraxia regresa a Ítaca, los espectros se liberarán y arrasarán el planeta. Hera, madre y protectora, aceptó ayudar a sus hijos condenados, pero ha tomado medidas para proteger a los Itacanos. En primer lugar, ha manipulado la Panthalassa para que la Ataraxia tarde meses, sino años, en regresar a casa. En segundo lugar, ha elegido a <strong>Pandora</strong> que, si en la leyenda que conocemos liberó a todos los males, aquí los encerrará. Pero, para ello, los personajes deberán descubrir cuál es el destino de la niña y la forma de cumplirlo. Si lo logran, Pandora recibirá el alma de todos sus compatriotas muertos (ella no siente sus muertes, porque los nota presentes en la nave) y será la semilla a partir de la cual <strong>renacerá Troya</strong>.</p>
<p>Los espectros se han alojado en la nave en la <strong>cubierta 13</strong>. Son inmateriales, y sólo se dejarán ver, como imágenes evanescentes, en puntuales ocasiones. Los helenos, por su carácter mortal, han decidido, de forma inconsciente, no prestar atención a los espectros y, de una forma más evidente, a la cubierta 13. Sin saber bien porqué ni darle importancia, todos los que tenían sus camarotes en esa cubierta han sido trasladados, así como el material importante se ha llevado a otros lugares. Para reflejarlo en el juego, a veces dejo caer que hay &#8220;operarios sacando materiales de la cubierta 13&#8243; o que &#8220;la tropa está hacinada desde que trasladasteis a los que se alojaban en la cubierta trece&#8221;, o en combate digo que &#8220;la nave recibe impactos en las cubiertas 11, 12, 14 y 15&#8243;. Si los jugadores son avispados, bajarán a la cubierta, que encontrarán desértica, como si llevase años abandonada y transmite una insoportable sensación de desasosiego. Allí se encontrarán, no obstante, jugando y cantando alegremente, a Pandora. Si no se dan cuenta de que algo pasa, a lo largo de las aventuras habrá alguna que se localizará en la cubierta 13.</p>
<p>Deseosos de influir en el desarrollo del épico viaje de la Ataraxia, <strong>cada uno de los doce Olímpicos tendrá su papel en la historia</strong>. Cada una de las aventuras estará dedicada, por temática, a cada uno de los dioses, que de una forma más o menos directa, pero siempre evidente, aparecerá en la historia. Hera, Demeter, Hefesto, Ares, Afrodita, Zeus, Poseidón, Apolo, Hermes, Hestia, Atenea y Artemisa tendrán su capítulo. Incluso Hades tendrá su papel. Como veis, adopto los nombres originales, y no los cambios que se hacen en el juego de rol de Hellas, que sigo sin entender.</p>
<p>Así que este es el planteamiento de la crónica, de la que llevo ya dos aventuras jugadas; la que os acabo de describir y la dedicada a Deméter. Os las iré narrando, si bien, por economía de tiempo, no las escribiré como módulos sino como detallados Actual Plays. Espero que os haya resultado interesante y, si habéis llegado hasta aquí, gracias por vuestra paciencia.</p>
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		<title>Nueva Raza para Hellas: los Satyroi</title>
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		<pubDate>Fri, 08 Nov 2013 07:22:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator><![CDATA[Goblin Voyeur]]></dc:creator>
				<category><![CDATA[Juegos de rol]]></category>
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				<content:encoded><![CDATA[<p>Como muchos sabréis, Hellas: worlds of Sun and Stone es un juego de rol que nos traslada a un universo de ficción en el que una cultura humana, indistinguible en creencias, tradiciones, idioma y cultura de la Grecia Clásica, es la raza dominante de la galaxia. O sea, una mezcla entre 300 y la Guerra de las Galaxias, con atenienses, espartanos, cretanos, etc,.., conquistando mundos y explorando el universo. Una curiosa ambientación que, con todo, funciona. Aunque ya había disfrutado de Hellas: World of Sun and Stone como jugador, he comenzado recientemente a dirigir una pequeña crónica, de la que os hablaré en breve. En la primera partida, ambientada justo después de la caída de Troya, presentaba una nueva raza como &#8220;enemigo de la semana&#8221;: los Satyroi. Los Satyroi son una raza nómada, animalesca y despreciable. Su aspecto, vagamente antropoide, es una evolución bípeda y perversa del macho cabrío. La inteligencia de los Satyroi es limitada, instintiva y salvaje; su idioma &#8211; si se puede considerar como tal- es un conjunto ininteligible de berridos y chillidos, y sólo algunos líderes son capaces de comunicarse en Heleno, u otros lenguajes más avanzados. Los <strong>Satyroi</strong>, cuyo mundo natal es desconocido hasta ahora, ni entienden ni pueden reproducir la tecnología del viaje interestelar, pero disponen de una sucia astucia que les permite utilizar naves capturadas y trasladarse entre los mundos helenos. Sus naves son burdas combinaciones de diferentes tecnologías, aunque incomprensiblemente eficaces. Los dioses, que los desprecian, no les revelaron los secretos del noble arte de la navegación por la Panthalassa, y las naves Satyroi la atraviesan sin elegancia, velocidad ni, en muchas ocasiones, velas enérgéticas, lo que no les permiten completar más que viajes costeros. Huelga decir que, afortunadamente, son comunes los naufragios y accidentes fatales en esta raza. Como meros animales, los Satyroi se rigen por sus impulsos más elementales. Evitan a los enemigos más peligrosos y asaltan naves y colonias débiles o desprotegidas. Roban, asesinan y ultrajan, y comercian con los helenos más amorales. Su sola visión enfurece a cualquier guerrero honesto, y son particularmente temidos y odiados por su forma de reproducción. Sin conocerse a hembras Satyroi, los machos secuestran mujeres helenas, las retienen y las fuerzan. El fruto de una violación de un Satyroi a una humana es inevitablemente un nuevo Satyroi. Se sabe de mujeres que han permanecido décadas en naves de este simulacro de raza, convertidas en animales de cría y objetos de placer. Atraídos por la tecnología, es una conducta típica de los Satyroi acudir a naufragios y a campos de batallas recientes, para beneficiarse de la explotación de los restos de los pecios. Si cualquier guerrero o viajero se topa con un Satyroi, ha de preparar su arma y acabar con él, sin más remordimiento que el que se siente al pisar una alimaña. Estúpidos y carroñeros, no se sabe de alianzas de los Satyroi con razas o poderes superiores, si bien hay registros de encuentros comerciales puntuales con miembros de muchas potencias establecidas.</p>
<p><strong>INT</strong> -1              <strong>PER</strong> +1             <strong>CON</strong> +1</p>
<p><strong>WILL</strong> 0            <strong>CHA</strong> -2             <strong>SPD</strong> 0</p>
<p><strong>STR</strong> +2           <strong> DEX</strong> +0</p>
<p>Brawling +6, Deception +2, Engineering +2, Evade +5, Instict +4, Parry +6, Pilot +2, Survival +7, Torture +4, Weapon (pistol, rifle) +4, Weapon (blade) +5</p>
<p><strong>Armor:</strong> 2</p>
<p><strong>Hit Points:</strong> 24</p>
<p><strong>Hero Points:</strong> 2</p>
<p><strong>Armas:</strong> Espada DR 9, Pistola DR 8, Rifle de Asalto DR 10, Armas naturales DR 7 (+4 cargando)</p>
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