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Aventuras en la Marca del Este: El lustro de las Ventiscas

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El pueblo de Visirtan es uno de los más antiguos y respetados de la Humanidad que puebla el mundo. Muchos han oído hablar de ellos, en cuentos cargados de fantasía, aventura y moralidad. A los niños de otros lugares se les habla de la belleza de las mujeres visirtaníes, de la valentía de sus hombres y de la astucia y bondad del exótico pueblo de las arenas. Se cuenta, entre jarras de cerveza y humo de pipa, que los visirtaníes no entienden de fronteras artificiales. Acostumbrados al sol ardiente y a la arena estéril para sus noble gentes la tierra pertenece a que tiene la fortaleza para defenderla y la tenacidad para trabajarla. Por ello, Visirtan se define a sí misma como un conjunto de ciudades prósperas, fortificadas y bien comunicadas entre sí por sus coloridas caravanas comerciales.
De esta forma -se relata verazmente-, no ha de extrañar ver, entre sus ciudadanos, a miembros de razas dispares, incluso orcos y trasgos bien adaptados y convertidos a la fe de Ishtar. Si la proporción de razas no humanas en Visirtan es aún escasa, se debe principalmente a la difícil aclimatación de muchas especies a un entorno tan árido y, en menos medida al mestizaje.
Los visirtaníes también gustan de buenas historias. Los abuelos hablan a sus nietos de lo sagrado de la tierra que pisan y de las señales de la divinidad en las cosas más pequeñas. Desde las canciones de cuna a las oraciones de extremaunción, los visirtaníes viven inmersos en relatos de un país de leyenda y magia, en el que las estrellas contemplan al viajero del desierto y las fuentes son entidades vivas orgullosas de calmar la sed de la gente del curtido pueblo de Visirtán.
El viento siempre ha tenido un valor espiritual para los visirtaníes. Silba eterno y constante en un lenguaje olvidado hasta por los dioses y deja en el desierto, en la fugaz escritura de las dunas, oscuros mensajes de una sabiduría que todo lo abarca, y que hasta ahora no hemos aprendido a descifrar. Es cabalgado por criaturas eternas que sólo encuentran su acomodo en la seca calidez del desierto. El viento, en ocasiones, trae respiro al viajero con su soplo templado o señala, trasladando frescor, la proximidad del oasis. También castiga, golpeando con su arena abrasadora a los imprudentes que menosprecian la grandeza del desierto.
El viento siempre escucha, aunque aún no hemos aprendido a oír sus respuestas.
Se dice que el viento ha cambiado. Los guías de caravanas hablan de tormentas repentinas, casi caprichosas. Se han visto ventiscas de arena que casi parecían una montaña en suspensión.
Pero hay más.
Rumores, que no todos quieren escuchar, dicen que oasis enteros se han secado y que tribus de beduinos han desaparecido sin dejar rastro. Se comenta que el viento está dejando cosas al descubierto, desenterrándolas en el desierto de su lecho de arena y tiempo.
Esculturas de seres vagamente humanos, ruinas de construcciones ciclópeas en nada parecidas a lo que conocemos, y cavernas quizá artificiales, en las que jóvenes audaces se han internado para no regresar jamás.
No sabemos qué significan estos descubrimientos, que en ocasiones el viento vuelve a ocultar horas después, tal vez no por capricho. Desconocemos si algo, o alguien, guía el viento, o es Él quien nos señala el camino. Sólo sabemos que extraños acontecimientos se están dando por todo el Califato; raras apariciones, seres nunca vistos y criaturas jamás imaginadas han comenzado a asaltar caravanas aisladas, sin más propósito que causar muerte y caos. Se han dado, en sólo unos meses, extraños brotes de locura entre nuestros augures, y nuestros hombres más sabios guardan silencio, quizá porque no tengan ninguna respuesta que darnos.
Pero comienza a extenderse entre las gentes otro rumor aún más espantoso. A pesar de que no se ha hecho público, y los visires y los imanes lo niegan, se dice, y estas palabras cubren de terror los corazones de los hombres buenos, que los discretos astrónomos no apartan los ojos del cielo, con sus catalejos y sus afinados instrumentos de metal. Si es verdad lo que se asegura, estos sabios han calculado (y rara vez se han equivocado hasta ahora) que en la siguiente aparición del nunca bien recibido Silas, se dará un hecho aterrador. Durante unas horas, Silas, la diabólica estrella, la luna de sangre y penuria, eclipsará a Ishtar, el astro-deidad. Sólo la diosa sabe qué negro presagio augura esto, pero los indicios ya han comenzado a aparecer para el que tenga ojos y quiera ver. Cuando ese fenómeno ocurra, se espera una tremenda catástrofe que acabará con Visirtán y su noble pueblo y, quien sabe, quizá con todo el mundo y todas las razas. Y para ese momento sólo quedan cinco años.

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Comentarios
  1. Muy bueno, muy bueno, de verdad. Gracias por este aporte…

    • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

      Me alegro de que te haya gustado. Gracias a ti por la visita, y por vuestro estupendo blog.

  2. Genial la verdad me ha encantado el relato y me ha dado ideas de creación de aventuras que seguro que caen en saco roto como muchas otras, y las imágenes geniales también. Así que una entrada casi perfecta, por no decir perfecta!!
    Un saludo!!

    • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

      Gracias por tus comentarios. Espero que alguno podamos aprovechar estas ideas, ¡yo seguro que prometo jugar mi siguiente partida de Aventuras en la marca del Este en las arenas de Arabia y acabo jugándola en la campiña inglesa!

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