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Lanzadera espacial secreta

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La existencia de una posible lanzadera espacial militar norteamericana, muchas veces referida con el nombre en clave Blackstar, ha pasado de ser una teoría conspiranoica con poca base real a cobrar forma poco a poco, sin dejar de ser, en todo momento, una historia interesante para la ficción en general y para el rol en particular.

En la galardonada serie de televisión The West Wing se aborda la posible existencia de una lanzadera espacial de uso exclusivamente militar cuyo secreto es desvelado por una filtración de un miembro destacado del gobierno.

Aunque esencialmente ficticia, hay suficientes datos en la historia de la aeronáutica que sugieren el interés del ejército de los Estados Unidos en un aparato híbrido entre el avión y el vehículo espacial

Modelos militares en la historia carrera espacial

La historia oficial reconoce que desde los años sesenta se estuvieron realizando pruebas en el desarrollo de modelos de avión híbridos, que permitiesen llevar al aparato más allá de la llamada Línea de Kárman, frontera invisible que marca una separación entre la atmósfera y el espacio exterior, y que se encuentra a 100 kilómetros sobre nuestras cabezas.

Mucho se habló de los X-15, modelos de la NASA y el ejército de los EEUU que, en esa época, consiguieron superar ese límite. Tres de estos aviones se construyeron y una docena de pilotos los pusieron en órbita. Entre estos pioneros se encontró el propio Neil Armstrong. Esta nave llegaba a los 15 metros de longitud, una envergadura de 7 metros y su velocidad alcanzaba el Mach 7.

En esta misma línea, y aunque jamás se construyó uno solo de estos modelos, se planteó el Boeing X-20 Dyna-Soar, nave reutilizable similar a las actuales lanzaderas, que se lanzaba por medio de cohetes desechables y que permitía acciones militares como el bombardeo militar o la destrucción de los satélites enemigos. Este proyecto dio el carpetazo en 1963. Otros prototipos de la línea X, como el 30 y el 33 buscaron los mismos objetivos pero nunca pasaron de la mesa de diseño de los ingenieros aeronáuticos.

Aunque poco o nada se volvió a hablar de esta línea de investigación, es posible que, de forma clandestina, el gobierno americano continuase con el diseño de nuevos prototipos que perfeccionasen esas primeras pruebas. No olvidemos tampoco que la búsqueda de una lanzadera espacial militar tiene su marco en la Guerra Fría, de forma y manera que tiene sentido que la URSS, cuyo secretismo era aún mayor, trabajase en las mismas ideas, o robase planos de los mismos, de forma y manera que en archivos escondidos u olvidados aún se pueda conseguir información valiosa, útil o incluso peligrosa.

Finalizada la Guerra Fría, los cheques en blanco para la investigación militar terminaron, pero EE.UU. nunca abandonó la idea de un modelo espacial con utilidad militar. Así no hace mucho se conoció la existencia del X-37, un proyecto conjunto del ejército de los Estados Unidos y de la Boeing, que ha creado, y puesto en órbita, un pequeño modelo de 9 metros de longitud, no tripulado con la capacidad de llegar a una altura más allá de la atmósfera en la que realizar misiones de larga duración de hasta 270 días.

Al otro lado del telón de acero, la lanzadera espacial soviética Buran tenía el propósito de cumplir tanto misiones civiles y científicos como militares. El final de la Guerra Fría y la crisis rusa puso un fin prematuro a las misiones de la Buran, que sólo conoció su viaje inaugural.

La lanzadera espacial militar en una partida de rol

No hace falta ir a entornos bélicos o de espionaje cercanos a la ciencia ficción para aprovechar la existencia de esta hipotética lanzadera en nuestras partidas.

Si bien el mundo de James Bond da fácil cabida a este tipo de aventuras (recordamos Moonraker), enfoques más realistas como Eyes Only permite llevar nuestras sesiones al espacio.

Algunas semillas de partida pueden ser las siguientes:

  • Los personajes pueden ser espías encargados de robar especificaciones en la construcción de una de estas lanzaderas.
  • Por dañar a una potencia rival o para enfrentarse a las repercusiones para la libertad que tiene ese secreto en su gobierno, deciden hacer público ese secreto.
  • En la misma línea, una personalidad del gobierno contacta con ellos para transmitirles ese secreto. Han de protegerle para que ese secreto se haga público.
  • El gobierno al que sirven dispone de un vehículo de este estilo, pero ha sido abordado en su lanzamiento y un equipo militar acompañado de civiles especialmente preparados ha de subir a una de las lanzaderas científicas para evitar males mayores.
  • El grupo ha de actuar con rapidez, pues un hacker se ha hecho con la señal de la lanzadera y la manipula desde un lugar por encontrar.
  • La lanzadera espacial militar es lanzada para acabar con unos peligrosos satélites enemigos. Pero algo falla, pues parece que hay un traidor en el grupo.
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