Salís al exterior, que muestra una insólita tranquilidad. La base, por fortuna, no es tan grande y no deberíais tener problemas para localizar al traidor, pero hasta a vosotros os sorprende lo rápido que dais con él.
-¡Gregorio!¡Mal Judas!- brama Alonso, cerrando sus puños. El enlace del Ministerio os mira con una inquietante sonrisa.
-¿Ya lo habéis descubierto? Bien, tarde o temprano tenia que ocurrir.
-Todo esto…-las palabras de Julián se tornan repentinamente inseguras-, ¿para qué?
-Seiscientos millones de personas- razona Amelia-. Todo el mundo mirando a sus televisores, atendiendo a lo que esos tres valientes hagan sobre nuestras cabezas. Y aquí abajo, en un pequeño país oprimido, hay un técnico de sonido con conocimientos superiores y acceso a tecnología del siglo XXI. Un técnico que odia al dictador… y que está convencido de la utilidad de las proclamas- el técnico la mira admirado. La catalana niega con la cabeza, reprochándose no haber visto lo que debía haber sido evidente-. Nunca pretendiste sabotear el alunizaje. Sólo querías que te escuchasen.
-Sustituir “un pequeño paso para un hombre” por “Abajo Franco, por una España libre”- ata cabos Julián-. Mucha impaciencia es esa. 1975. Son solo seis años más aguantando inauguraciones de pantanos en el NODO. Tiempo al tiempo.
El gesto de Gregorio se torna repentinamente gélido.
-No pretendo que lo entendáis. Y no os preocupéis. Ningún viajero en el tiempo va a cambiar la Historia. Lo va a hacer alguien de esta época, alguien que ha comido pan negro y carne mohosa, que ha pasado frío esperando en la cola del racionamiento cogido de la mano de su madre. Que ha callado sin poder hablar de un padre al que mataron en la tapia de una Iglesia. No me habléis de paciencia. Si de mi depende el mundo tendrá que escuchar lo que no quiere escuchar. Si de mi depende, la dictadura morirá, pero no de vieja en la cama de un hospital.
Os quedáis en silencio, con sentimientos enfrentados. Pero la misión es lo que es, y no evitar que el enlace del Ministerio interfiera con las comunicaciones podría tener consecuencias desastrosas en la Historia de España y del mundo.
