Desde vuestro escondite se oyen los pasos de las pesadas botas de los grises aproximándose.
-Rápido- susurra Javier, apremiante-, ¿contamos con vosotros?
Miras a tus compañeros y asientes. Javier sonríe y agarra de la mano a Ariadna.
-Recordad, a mi señal corremos todos, vosotros hacia la izquierda, nosotros a la derecha. Uno, dos,… ¡y tres!
Salís corriendo, esperando confundir a los guardias… pero a los pocos pasos comprendéis que Javier y Ariadna no se han movido y vosotros os hayáis a pocos metros de cuatro policías… que sólo os tienen a vosotros como objetivos.
-Qué cabrón- tiene tiempo a decir Julián, mirando a los jóvenes. Javier ha agarrado a Ariadna para que no se levante. En la mirada de la chica se distingue una súplica de perdón-. “Al menos uno de los grupos podrá salir”; aunque sea sacrificando al otro.
Los grises preparan sus porras y avanzan hacia vosotros.
¿Hacia dónde corréis?
Hacia la Izquierda