En tan solo una décima de segundo razonas que si ese maldito traidor de Javier os mandó hacia la izquierda, su intención era huir a la derecha, ¡donde la vía de escape será más probable!
-¡Por aquí, rápido!- giras bruscamente y vas por donde has venido. Tus compañeros te siguen, confiados por tu seguridad. Te cruzas con Ariadna y con Javier, que hipócritamente os mira acusador por haber expuesto su escondite. Los policías les descubren y, tras daros el alto, disparan sus rifles con balas de goma. Notáis como los proyectiles silban a vuestro alrededor, algunos impactan contra las ventanas que dan a la cafetería, reventando los cristales. No lamentáis oír el grito de Javier cuando cae tras recibir un potente pelotazo en la espalda, pero sí os giráis cuando a quién oís chillar es a Ariadna. La muchacha ha recibido un golpe en una pierna y se intenta alejar de la policía cojeando torpemente, mirandoos con gesto suplicante. Tu primer instinto es ir a por ella y ayudarla a huir pero, ¿no os expondrá eso innecesariamente? Quizá la Historia contaba con que esta chica fuera detenida, ¿no alteraréis su porvenir y el del país con un simple acto altruista?