Un gesto a Alonso basta para que se acerque con un sigilo sorprendente a uno de los grises y, agarrándole por detrás y tapándole la boca, le sofoque hasta hacerle caer desmayado. Julián se enfrenta al otro, pero, sin experiencia previa en encamisadas en los Países Bajos, no consigue hacerse con su rival, aunque sí le tapa la boca lo suficiente para que Alonso llegue y le golpee en la cabeza, haciéndole perder la conciencia.

-Vamonos al Vestíbulo, deprisa- les apremia Amelia-. Los compañeros de estos no tardarán en llegar.

Julián echa mano al cinturón de uno de los policías inconscientes.

-Espero que no quieras quitarle el arma- dice la catalana-. No nos ayudaría en nada, y nos pondría en peligro a nosotros y a los estudiantes que todavía queden por aquí.

-No es eso, Amelia- Julian le muestra el walkie talkie del policía-. Esto sí puede resultarnos de utilidad.

La líder del grupo asiente, dándole la razón, y los tres corréis buscando la salida.

Anota WALKIE TALKIE.

Sigue avanzando.