Con Alonso accediendo a regañadientes, os acercáis a la estantería tras la que el policía se encuentra y empujáis al unisono, volcándola sobre el desdichado lector. El peso hace que la siguiente librería caiga, y el antidisturbios queda aprisionado y en una posición forzada, aunque no herido de gravedad.
-¡Ayuda, ayuda!- intenta avisar a sus compañeros, pero tenéis tiempo suficiente para volver a la ventana y, con la fuerza de los tres, abrirla lo justo para pasar uno a uno. Por fin os encontráis en el exterior. Vuestro siguiente paso, encontrar a vuestro contacto.