El policía deja a Kant y toma a Spinoza, que hojea con curiosidad, sin acabar de coincidir con su valoración de la substancia y del mecanicismo. Julián aparece frente a él, leyendo con interés la contraportada de la Apología de Socrates.

-Disculpe- pregunta el enfermero-, ¿sabe cuánto tiempo dura el préstamo?

Tan ojiplático queda el agente que no nota como Alonso se planta en su espalda y le agarra, tapándole la boca y ahogándole con su antebrazo. En menos de un medio minuto cae inconsciente, y el soldado le deposita cuidadosamente sobre el suelo, comprobando que respira pesada pero constantemente. Eliminado el único peligro que os restaba por sortear, abrís la ventana y escapáis al exterior.

Sigue avanzando