El aspecto de la cafetería deja claro que personal y clientes la han desalojado con premura. Sobre las mesas hay consumiciones a medio tomar y no son pocos los que han dejado atrás apuntes, una cartera bajo la mesa o una americana colgada del respaldo de la silla.
-En este lugar sin duda habrá una entrada trasera para el personal y para la entrega de los pedidos.- razona Amelia. En efecto, veis como en la trastienda una puerta abierta da el exterior. Alonso hace un gesto para frenar a sus compañeros.
-No creo que el Caudillo tenga ningún motivo para mantener esta universidad abierta. Es un avispero de problemas. ¿Qué pensáis?
-No pienso igual, Ramírez. Que vengan aquí todos los rojos y todos los anarquistas. Así les tendremos fichados y sabremos dónde venir a buscarlos.
-Veo dos guardias fumando justo en la puerta- dice Alonso-. ¿Es que todo el mundo fuma en esta época?
-No parecen muy atentos, pero, ¿ cómo les apartamos de la salida?