-Somos dos contra dos- apunta Alonso. Amelia no oculta su disgusto por el cálculo del veterano-. Contamos con el factor sorpresa, mal haríamos si no aprovecháramos el momento.

Con todos de acuerdo en el plan, Julián y Alonso se acercan con sigilo a la espalda de los policías, que fuman y pontifican sobre la libertad política. Alonso se adelante y pega una patada en la corva a uno de ellos, que hinca la otra rodilla en el suelo y queda a merced de que el veterano le golpee en la cabeza y le deje inconsciente. Con menos gracilidad pero cierta eficacia Julián somete al otro con una llave barriobajera, que Alonso aprovecha para hundir el puño en su tripa, rindiéndolo. El paso está expedito para vosotros…¿o no? Atónito por lo que acaba de ver, un tercer policía, que permanecía en una posición desde donde era imposible que le vieseis desde dentro, se vuelve a vosotros y echa mano a su porra y a un silbato con el que da la alerta a todos los grises presentes en el Campus de Somosaguas.

-¡Corred!- la orden de Amelia es desesperada y aunque huís carretera abajo, policías a pie y a caballo no tardan en daros caza. Vuestra misión ha llegado a su fin y un episodio vital en la historia de España y del mundo está ahora seriamente comprometido.

FIN