Julián recuerda el walkie talkie que recuperasteis de uno de vuestros perseguidores al que redujisteis; quizá sea un plan desesperado pero es un plan al fin y al cabo.
-Llamada a todos los agentes- falsea la voz el madrileño-, acudan al vestíbulo. Los manifestantes se están reagrupando y necesitamos refuerzos.
Uno de los policías que están junto a vosotros responde a la llamada.
-Agentes Gutiérrez y Hernández inspeccionando el auditorio en busca de algún evadido. Acudiremos cuando comprobemos el lugar.
-Vamos, no me jodáis- Julián intenta parecer firme pero no levantar la voz en exceso-. Ninguno se está escondiendo, están todos aquí. Como no lleguéis pronto estos cabrones proclaman la tercera república.
Los grises se ponen firmes.
-Entendido. Vamos para allá.
Julián sonríe con satisfacción.
-¡Arriba España!- remata, para darle un punto colorido a la escena.
-¡Arriba España!- corean aquellos, corriendo fuera de la sala. El perro ladra pero es ignorado.
Por fin tenéis vía libre para salir de aquí y continuar vuestra misión.