En una carrera, llegáis junto a los chicos. El chico parece algo mayor, seguramente en sus últimos años de estudio. Viste un jersey de cuello alto, lleva grandes gafas y luce un bigote poco poblado. La chica parece más joven, quizá en su primer año de carrera, delgada y con la melena larga y lisa. Por la forma en la que tiembla y por cómo se agarra al brazo de su compañero, esta es muy posiblemente su primera refriega con la policía franquista.

-¿Quienes sois vosotros? No conozco vuestras caras de las reuniones.- pregunta el chico, con una inopinada pretensión de liderazgo.

-La camarada Amelia es estudiante de Económicas- improvisa Julián-. Nosotros somos viejos compañeros de partido. Aquí el camarada Alonso llegó a estrechar la mano a Carrillo. Dos veces.

Alonso de Entrerríos asiente, sin acabar de entender nada.

-Somos nuevos en este campus- toma la palabra Amelia-, ¿cómo pinta la situación?

La chica comienza a hablar, con la voz temblorosa.

-Políticas siempre fue una de las carreras más contestatarios con el régimen, así que se nos alejó de la Ciudad Universitaria y se nos trajo a Somosaguas – explica- Franco construyó esta universidad hacia abajo, dificultando toda vía de escape en caso de una revuelta, o de una simple manifestación. Un destacamento de la guardia civil permanece siempre aquí. Es como si nos hubiese querido ir acostumbrando a la cárcel. Somos Ariadna y Javier, por cierto.

-Sin nombres, compañera.- le reprocha él. Alonso les interrumpe.

-Vosotros estudiáis aquí, debéis saber cómo salir.

-No será fácil- confiesa Javier-. El grueso de la protesta ya se ha dispersado. Los que hemos quedado rezagados estamos encerrados aquí. La policía avanzará poco a poco, deteniendo a todos con los que se encuentre; escondernos en las aulas sería suicida, es el primer sitio donde mirarán- Notáis como Ariadna se encoge, anticipando las represalias que puede recibir en una noche en una comisaria franquista-. Pero puede que haya una manera de salir.

-Explicaos.

-Existen dos salidas laterales en esta planta- expone el joven-. Generalmente las bloquean en los conatos de manifestación para controlarnos mejor, pero hoy la policía ha cargado en la entrada, con lo que pensamos que estarán cerradas, aunque no con llave. Ya se oye a la policía bajar pero en estos momentos los grises se organizan en grupos pequeños, interesados en abarcar el mayor espacio posible sin esperar encontrar una gran resistencia. Si vosotros y nosotros nos separamos y vamos cada equipo a uno de esos accesos, les pillaremos por sorpresa y al menos uno de los grupos podrá salir.

Ariadna mira a Javier con miedo y desconcierto. El eco del edificio os acerca el sonido de los grises avanzando.

¿Qué hacéis?

Ignoráis el plan de Javier y buscáis vuestra propia manera de salir de allí
Seguís adelante con su estrategia
Preguntáis sobre lo que ha pasado, a riesgo de perder un tiempo valioso