Corréis hacia la izquierda, casi a ciegas esperando encontrar una vía de escape, pero pronto os encontráis en un callejón sin salida de pasillos que no llevan a ningún sitio. Más grises se unen en vuestra persecución, e incluso oís ladridos de perros tras vuestros pasos. La situación ha dejado de ser comprometida y ya es desesperada.
-¡Sigue tú!- ordena, con lágrimas en los ojos. No es la primera vez que Julián la desobedece, y Amelia le regala una tierna mirada de agradecimiento cuando se echa sobre ella para protegerla de la lluvia de golpes que cae sobre ellos.
Quizá os recuperéis pronto de las heridas, seguramente Ernesto e Irene acudan a liberaros. Tal vez el viaje del Apolo 11 no corra ningún peligro o puede que otros agentes cumplan los objetivos de la misión. Lo que es claro es que vuestra patrulla ha fracasado y esta misión del Ministerio ha llegado a su
FIN