La oscuridad del rellano de la escalera os permite esconderos, a pesar de ser tres y de no haber nada tras lo que ocultaron. Veis las espaldas de cuatro policías que bajan a esta planta. Se encuentran relajados, lo que os hace suponer que la mayoría de estudiantes o han huido o han sido detenidos. Hablan de hacer un repaso rápido en busca de rezagados y volver a comisaría.
-Vosotros dos quedaos aquí- ordena el que va en cabeza. Os miráis lamentandoos de vuestra mala fortuna-. Por si alguno de estos intenta huir por las escaleras.
Dos de los grises se quedan a menos de dos metros de vuestro escondite. Uno de ellos saca un paquete de tabaco, saca un cigarrillo y le ofrece otro a su compañero.
-¿Un Ducados?
-Sea- ambos fuman relajados-. ¿Vas a ver lo de la Luna?
-Sí, vienen mis cuñados a verlo- se guardan las porras en el cinto. Uno de ellos se apoya en la escalera, aún más cerca de vosotros-. No sé si habrá alguien en el mundo que no lo vea.
-Nosotros nos iremos a verlo a casa de unos vecinos- cuenta el otro-. Oye, ¿y si todo es mentira y han preparado una película o algo y no va nadie a la Luna de verdad?
-¿Una película?- ríe el otro-. ¡Sí, hombre, del Kubrick!
Vuestra situación es muy comprometida. Los guardias casi podrían oíros respirar pero no están muy concentrados en su labor; ¿deberíais aprovechar para reducirles o aguardar esperando a que se vayan?