El auditorio del edificio de políticas es amplio, con vaga forma de anfiteatro. Las luces están encendidas y no existe iluminación exterior. Tras el estrado hay una fotografía de Franco, que parece vigilar a la díscola juventud española. Julián señala a la parte superior del auditorio, tras las últimas butacas, donde hay una pequeña salida de emergencia, presumiblemente abierta. Subís a grandes zancadas, pero el ruido de la puerta al abrirse os pone en alerta y os tiráis al suelo, ocultándoos tras una fila de butacas cuando un grupo de policías entra en la sala. Parecen conscientes de que este sería un buen escondite para rezagados. La peor noticia es que el destacamento viene acompañado de un perro, cuyos agudos sentidos os pueden poner en un serio apuro si no actuáis inmediatamente.
Subís hasta las últimas filas usando el sigilo para salir
Bajáis para apagar las luces y conseguir la protección de la oscuridad
