La experiencia te va convirtiendo en un experto y llegas a la puerta de los barracones sin que nadie se aperciba de tu presencia. La puerta no está cerrada con llave y puedes entrar sin problemas. El interior se compone de una inmensa habitación repleta de camas, con comodidades espartanas pero suficientes. Las persianas están casi completamente bajadas y la iluminación es escasa, aunque algo de la luz de esta tarde de verano consigue filtrarse. Al fondo distingues unas taquillas y unas puertas que intuís conducen a los cuartos de baño o a estancias separadas y más íntimas.

Decides echar un vistazo para ver si encuentras algo útil. Al final de la sala, una taquilla entreabierta muestra su contenido; de la puerta, además, cuelga un pase de personal americano. En el suelo, junto a una cama, veis una mochila abierta; algo de ropa sale de su interior, pero no podéis distinguir nada más. En la misma mesilla de noche hay un arma, una pistola en su funda, entiendes que la reglamentaria del ejército americana. Pero es en ese momento en el que oyes un ronquido. En esa misma cama ves la figura de un soldado profundamente dormido. No se ha dado cuenta de tu presencia, pero, ¿te expondrás demasiado arriesgándote a ser descubierto?

Intentas hacerte con el arma

Intentas conseguir el pase 

Busca algo de utilidad en la bolsa