Un arma puede resultarte de utilidad, aunque sólo sea para amenazar. Te acercas con cautela y llegas a la mesilla junto a la cama. Extiendes la mano y aferras la pistola, pero el leve roce del metal con el metal activa las alertas del marine, que se despierta y salta como un resorte, pillándote por sorpresa y recuperando su arma. Te encuentras con una pistola apuntándote a la cara y un marine dando la alarma. En breve todo el destacamento militar te rodea y te esposan. Sabrás mantenerte en silencio ante el interrogatorio que te espera, sólo esperas que tus compañeros puedan completar la misión.