El soldado ronca sonoramente y masculla ininteligiblemente en su parla mientras rebuscas en su bolsa. Parece que el chico no ha llegado hace demasiado a la base y gran parte de su equipaje está sin deshacer. Cuando estás a punto de abandonar el sonido de metal con metal de estremece, pero son buenas noticias; en la bolsa del buen marine encuentras un buen manojo de llaves. Convencido de que te serán de utilidad, las guardas en el bolsillo y sales tan inadvertidamente como habías entrado.
Regresar a los barracones te expondría demasiado, no conviene que lo hagas.
