-¿Hablar con el jefe de la base?- pregunta Julián, con desconfianza-. Tenemos pocas pruebas que darle y mucho que exponernos; los americanos no se andan con chiquitas.
-El director de la base es español, podemos entender su psicología- explica Amelia, quizá demasiado confiada-. Una historia convincente debería bastar para al menos ponerles en alerta; no nos vendría nada mal tener a los guardias a nuestro favor, para variar.
Os acercáis a Ruiz de Gopegui, el director de las bases de la NASA en España, que habla y da instrucciones a uno de los operarios. Se gira hacia vosotros, afable, y os pregunta en qué puede ayudaros.
-Señor, no hemos sido del todo sinceros con usted- admite Amelia-. No somos trabajadores de la televisión española; somos funcionarios que hemos acudido aquí con la sospecha de que un exaltado intentará interferir la señal de Fresnedillas cuando el Apolo 11 esté a punto de alunizar.
El señor Ruiz de Gopegui os mira atónitos, queriendo ver una broma de mal gusto donde no la hay.
-Pero, ustedes, ¿qué tipo de funcionarios son?