-Este es uno de nuestros compañeros, pero no el que buscas, pueden confiar en él- te apresuras a responder-. Estábamos aquí para comprobar que el saboteador no regresaba. Parece que todo está seguro, pero no estaría de más apostar un par de vigilantes aquí y en la sala de control.

Gregorio asiente y da ordenes precisas a los marines. Una pareja se queda ante la antena, con pose firme y marcial. Os alejáis unos pasos, aunque parece poco probable que los soldados os entendiesen al hablar.

-No me habéis delatado.- dice Gregorio, incrédulo. La opinión de Julián es la del grupo.

-Esto es algo que conviene resolver entre españoles de nuestro mismo año.

-Yo no soy de vuestro año.

-Tú me entiendes.

Le dejáis en libertad

Le lleváis al presente