Señalas el camino a Gregorio hacia la unidad móvil. Los cuatro subís al vehículo y partís hacia Madrid, con Julián al volante y Amelia a su lado, y Alonso como severo perro guardián junto al reo. Vais dejando atrás la imagen de la antena iluminada recortada en el cielo nocturno. La historia se ha preservado intacta y nadie notará nada -salvo quizá un periodista de Televisión Española que aún no sabe que se ha quedado sin forma de regresar a casa. Ya habéis contactado con Salvador y con Ernesto, y en sus manos quedará si el enlace del Ministerio será severamente amonestado, o pasará unos meses en la Huesca de 1053. Todos los peligros se han abortado, todos los desenlaces funestos evitados y todas las preguntas han hallado su respuesta. La misión es un completo éxito.

FIN