-¿Ves, Ramírez? No tienen nada. Ustedes tengan cuidado y ale, cada uno a sus asuntos.

Asentís antes de que al tal Ramírez se le cruce un cable y os alejáis a paso ligero. Os miráis sin dar crédito; si no hubieseis perdido las armas y las hubiesen encontrado, no os queréis imaginar las consecuencias que habría tenido este encuentro.