Alonso intenta sorprender al guardia civil que está a punto de descubriros, pero su destreza en el combate sin armas no es suficiente. El guardia se rehace y apunta directamente al agente del tiempo que, como buen superviviente, sabe qué batallas se pueden ganar y cuáles están perdidas de antemano. Levantáis las manos, mientras los niños abrazan a sus padres y lloran sin consuelo. Será imposible que regreséis a la Isla de los Faisanes antes de que deje de ser territorio español, y nadie del Ministerio sabe dónde os encontráis. Pero lo que más os preocupa es qué ocurrirá con los Hernández y Andoni, cuyo destino, completamente oscuro, quizá haya cambiado por vosotros.

FIN