-Que se vaya- concedes-. Ya no es nadie.

-Esta no está siendo para nada una misión rutinaria.

-Completamente de acuerdo- concedes-. Partamos. Queda mucho camino hasta llegar a la Puerta del Tiempo.

Dejando atrás duelos, traiciones y ambiciones, abandonáis este lugar. Con la satisfacción de haber cumplido con vuestra misión, camináis hacia el atardecer.