Aún temblando por el miedo y la responsabilidad, Camorlinga dobla una loma, otro lugar seleccionado por Leone para la escena central de la película. El oficial del ejército parece correr sin ver, sin entender, jadeando al borde de un ataque de ansiedad, ¿lo que ve es cierto o es parte de una alucinación, de una visión de lo que podría haber provocado? Porque el capitán Camorlinga se encuentra en el centro de una plaza redonda de piedra, rodeado de tumbas hasta donde alcanza la vista.
-El cementerio de Sad Hill.- explica Julián a sus compañeros. Eugenio Camorlinga está de rodillas, en el centro, conteniendo las arcadas y las lágrimas. Camináis a su alrededor. Cada uno se aproxima a él desde un ángulo distinto, bloqueando cualquier posible vía de escape. Camorlinga levanta la cabeza y te mira. Su uniforme, su propio rostro, está manchado de polvo.
-Quería que todo fuera perfecto, que nada fallase.- su tono es más de enfado que de consternación. Es una de esas personas que no se concede la posibilidad de error, y aun menos concibe pedir perdón.
-¿Cuántos habrían muerto por tu culpa?- le espeta Amelia. Alonso sólo ve un guiñapo derrotado. Casi siente lástima.
-Regresa con ellos, ya no puedes hacer ningún daño. Todos pensarán que el mérito es tuyo.
Pero él sabrá lo que pasó… y ellos también. Aguijoneado por el orgullo, llora lágrimas de vergüenza. Se levanta de un salto y se lanza contra Julián. Este le detiene simplemente con una gélida mirada.
-Go ahead- ¿qué demonios? El western no es todo el cine que existe-, make my day.
Julián mantiene su mirada, y Camorlinga recula. Una voz rota a sus espaldas hacen que todos se giren.
-Ey, folks- un hombre alto, rubio, de rostro anguloso y facciones marcadas les mira. Viste un sombrero y un poncho. Juguetea entre los dedos con un cigarro a medio fumar-. Everythig ok?
Julián, aún con su uniforme azul, se cala el sombrero teatralmente y acaricia el ala, a modo de saludo.
-We´ve already finished.- dice, y camina hacia la puerta del tiempo. Sus amigos le siguen-. Amelia, ¿sigues teniendo ese rotulador?
Ella recuerda de repente que lo conservó cuando ayudó como asistente, y se lo ofrece. Julián lo coge y se arrodilla ante tres tumbas. En el mítico cementerio de Sad Hill, no muy lejos de donde descansará para siempre Arch Stanton, Julián escribe vuestros nombres en tres lápidas. Alonso lo ve como mal fario y se santigua. Amelia se sonríe y juntos, sin mirar atrás, se alejan hacia el atardecer.
-¡¡Sois unos hijos de mil padres!!- brama impotente Camorlinga. A unos metros, Clint Eastwood le mira inexpresivo.
-”Go ahead, make my day”- repite, dando una calada a su cigarro-. I like it.
