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Mis villanos favoritos: los Ángeles llorosos

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Para los seguidores de Doctor Who, una de las razas más características, interesantes y sugerentes de toda la serie son los ángeles llorosos. Los ángeles llorosos aparecen por primera vez en el episodio de la tercera temporada Blink, Parpadeo en español. Parpadeo es uno de los mejores episodios de toda la nueva edición de Doctor Who, con el valor añadido de que el propio Doctor (el décimo, en este caso) apenas sale en la historia, centrada en una pareja de protagonistas a los que conocemos, comenzamos a apreciar y perdemos de vista en los 45 minutos que dura el capítulo. Siempre que hablo de Doctor Who a alguien ajeno a la serie, le recomiendo ver este capítulo como una película aislada, con la única indicación de que “el Doctor es un hombre que viaja en el tiempo en una cabina telefónica”; para presentar esta serie a alguien que pensamos no le va a gustar por su temática o enfoque, para mí Parpadeo sigue siendo la mejor opción.
Regresando a nuestros villanos del día, los ángeles llorosos son criaturas que se presentan ante nosotros como estatuas de ángeles que ocultan su rostro con sus manos en actitud lastimera. En apariencia esculturas normales, causan extrañeza al que las descubre porque pueden cambiar de posición cuando no se las mira. Un simple parpadeo es suficiente para ellas para avanzar aunque, cuando las miramos, permanecen quietas e impasibles.
En realidad, los ángeles llorosos son criaturas alienígenas, de inmenso poder y edad ancestral. Disponen de una forma de defensa que les hace casi invulnerables; cuando alguien les mira, incluso otro ángel, no existen, quedan encerrados cuánticamente y se convierten en piedra. Nadie puede dañar a una piedra, nos dice el Doctor, pero una piedra tampoco puede hacernos nada. Pero cuando apartamos la mirada del ángel, tan sólo por un segundo, se mueve, se mueve muy rápido, así que, para controlarlos, sólo hay una cosa que podemos hacer: no dejar de mirarlos.
Los ángeles llorosos son criaturas de lo abstracto. No asesinan si no tienen que hacerlo; envían a su víctima al pasado, más o menos remoto, con lo que en el presente está muerta, y se alimentan de la energía potencial de lo que habría sido su vida. Algo enrevesado y rocambolesco, pero, ¿acaso no es propio de Doctor Who?
Como muchas de las mejores historias de Doctor Who, los ángeles llorosos impactan porque conectan con la cotidianiedad, con las estatuas que vemos en calles y museos: ellos se presentan así, y nunca serán nada más ante nuestros ojos.
Los ángeles llorosos destacan, no por su poder, sino por su debilidad. El poder desplazarse sólo cuando no son mirados los convierte en aterradores, serenos e impasibles cuando les miramos, pero en realidad sabemos que están esperando, aguardando a que giremos la cabeza, a que un ruido nos distraiga, a que una luz se apague. Son pacientes; una raza tan vieja como el universo sabe esperar. Pero esa característica también les hace tristes y melancólicos; “son las criaturas más solitarias del Universo”, dice el Doctor, nadie las puede ver nunca en su auténtica forma.
Como los zombis de Romero, los ángeles llorosos representan la victoria de la tenacidad. Nunca se apartan de su objetivo, nada les puede vencer. Sabemos cómo controlarles, somos conscientes de que nuestra mirada les detiene pero, ¿por cuánto tiempo?
Los ángeles llorosos volvieron a aparecer en Doctor Who, en los episodios “El tiempo de los ángeles” y “Carne y piedra”, pero como los Borg de Star Trek su encanto peligra por la sobreexplotación y con ciertos cambios en sus características definitorias.

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Comentarios
  1. Llorenç

    Si no fuera por los Daleks y su irritante chillido de Aniquilar, los Ángeles Llorosos serían los peores mavaldos de Doctor Who.

    • Goblin Voyeur Goblin Voyeur

      ¡Insensato! Si bien es cierto que los Dalek son los villanos más patéticos de la historia de los viajes en el tiempo, no toleraré ofensas contra los Ángeles Llorosos. Tendré que hablar con el administrador del blog: esos comentarios debería bloquearlos el antispam

  2. Llorenç

    Daleks… con sus grititos histéricos de aniquilación, su desatascador (bueno, en realidad son dos) su cuerpo digno del mejor cubo de basura de alta gama, y el hombrecillo de dentro, que bien podría ser un desperdicio encontrado en el cubo anteriormente mencionado… no dejan de tener su encanto.
    P.D. se el olvidaba que al final sus planes siempre salen mal… pobrecillos, démosles un poco de margen, los hicieron así y no tienen la culpa de ello.

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