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Los librojuegos de Fighting Fantasy

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Queremos repasar hoy la colección mas clásica en el mundo de los librojuegos de fantasía medieval, y también la de dificultad más endiablada; hablamos, claro está, de la saga de Fighting fantasy, o Lucha ficción como se llamó en España.

Nos remontamos a hace más de 30 años, exactamente a 1982, un momento de gran auge de los juegos de rol.

Steve Jackson y Ian Livingstone, los padres de la criatura

Siguiendo la estela del claro referente Dungeons & Dragons, dos autores, Steve Jackson y Ian Livinstone, de 31 y 33 años respectivamente, (posteriormente los fundadores de Games Workshop) desarrollan la idea de llevar esas partidas grupales a un jugador individual. En su lectura del libro, el jugador elegiría las opciones que toma su personaje, yendo a párrafos diferentes y numerados en función no sólo de estas decisiones, sino también de la pericia del personaje y de su fortuna con los dados. Según dijo el propio Ian Livingstone en una reciente entrevistaFighting Fantasy da el poder a los lectores, que sienten la alegría y la ansiedad de ser héroes de fantasía, y que viven o mueren en función de sus decisiones.Y si al principio no lo consigues, inténtalo y vuelve a intentarlo de nuevo“.

Con esa idea en mente, los creadores se presentaron ante los editores de Penguin Books, los que aceptaron publicar un primer número, The Magic Quest. Los autores ampliaron el concepto original y, tras meses de trabajo, The Magic Quest se convirtio en The Warlock of Firetop Mountain. Livingstone y Jackson se dividieron el trabajo de forma que uno escribió la primera parte del libro y el otro la segunda, de forma que es fácil ver como el estilo cambia abruptamente en un momento dado.

The Warlock of Firetop Mountain fue un éxito inmediato, lo que posibilitó que una prolífica colección comenzase en ese punto. A rebufo del éxito comercial, se sacaron video juegos, novelas, figuras y productos variados. Fighting Fantasy fue publicado en 28 idiomas y vendió 17 millones de ejemplares. Incluso en España, donde lo pudimos disfrutar de mano de la editorial Altea en los 80, y en un breve resurgir por Timun Mas a principio de los 2000.

En Reino Unido, la colección se extendió nada menos que de 1982 a 1995, con 59 títulos a sus espaldas, y recientemente se ha reeditado y añadido nuevos títulos. En 2012, conmemorando el trigésimo aniversario, Ian Livingstone escribió un nuevo número, Blood of the Zombies, en un entorno actual. Livingstone comentaba en el prólogo que su deseo era escribir una continuación a The Warlock of the firetop mountain, pero dado que Steve Jackson no se implicó en el proyecto, no quiso hacerlo en solitario.

La mecánica de los libro juegos de Lucha ficción es sencilla. Cada uno de ellos tiene entre 300 y 400 apartados de diferentes extensiones, por los que el lector se va moviendo en función de sus decisiones. Generalmente sólo hay un final positivo, que, también por lo general, coincide con el último apartado del libro. Si bien muchas decisiones están en manos del lector, en otros momentos la suerte entra en juego, teniendo el personaje que enfrentarse a desafios físicos, intelectuales o combates. Para esto, dispone de tres habilidades; Skill (su capacidad de combate), Stamina (su resistencia física) y Luck( su fortuna en los momentos apurados). En los combates, el

Miniaturas de Fighting Fantasy. Recordemos que sus creadores son los fundadores de Games Workshop

jugador lanza en primer lugar dos dados y suma su valor de Skill. Inmediatamente, lanza dos dados y al resultado añade la Skill de su rival. El personaje que menos haya sacado resta dos puntos a su Stamina. Cuando la Stamina de uno de los contendientes llega a cero, el combate (y quizá la partida) llega a su fin. En algunos títulos, como en House of Hell o Starship Traveller, se añaden reglas adicionales, como valores de Resistencia Psicológica, pero esos cambios suelen alterar mínimamente las reglas mencionadas.

A lo largo de la partida, el personaje puede adqurir equipo nuevo, pociones o pistas, de gran valor para el buen desarrollo de la misión. Con todo, la dificultad de estos libros es jodidamente legendaria, y es virtualmente imposible superar los objetivos en la primera lectura,

Una buena colección

bajando con las relecturas mínimamente la dificultad sencillamente por ensayo y error. Muchas de las decisiones que se han de tomar no apelan a la inteligencia o a la prudencia del jugador, y son completamente arbitrarias (¿es mejor abrir la puerta de la derecha o la de la izquierda?, ¿debo probarme el anillo de plata o la tiara de oro?), con lo que siempre estamos a un paso de sufrir severas pérdidas en nuestra Stamina.

Los personajes, a diferencia, por ejemplo, del caso de los librojuegos de Dungeons & Dragons, carecen completamente de rasgos definitorios; no tienen sexo marcado, nombre, profesión o edad. El entorno de juego tampoco está muy definido, y suelen tratarse de Dungeons al más puro estilo rol ochentero.

Generalmente, los Fighting Fantasy estaban ambientados en un mundo de Fantasia Medieval, del que no se daban demasiados detalles, pero que se llamaba Titan, y del que incluso se sacaron manuales que hablaban de su geografía, historia y habitantes. También hubo libros con otros entornos, como el de ciencia ficción, terror o espionaje.

La consistencia, en cualquier caso, era mínima, al menos la característica por los juegos de rol de entonces. En los dungeons las habitaciones se sucedían sin ninguna concesión a la lógica, con mazmorras inmundas conectadas, puerta con puerta, con habitaciones lujosas y finamente decoradas, o con un bar en medio de unos calabozos infernales, y las razas con las que nos topábamos tenían muchas veces apariciones únicas y no volvíamos a toparnos con ellos en todo Titán.

Las Ilustracioneseran de calidad media, si bien numerosas. Se representaban tanto escenas del juego “en primera persona”, con lo que nuestro

"Tu personaje se encuentra en una mina con un esclavista rinoceronte"

personaje está viendo, como pequeñas ilustraciones mostrando pergaminos, espadas o talismanes, muy genéricos y que daban un punto interesante a la lectura. Los ilustradores fueron bastante, con un estilo muy caracteristico que luego veríamos en las primeras ilustraciones de Games Workshop.

Las portadas generalmente eran de mayor calidad, a color, y quiero destacar entre los ilustradores a Les Edwards, que debe ser recordado por todos los aficionados como el ilustrador de los juegos de Heroquest.

Derrotados por los videojuegos y por las nuevas inquietudes de las nuevas generaciones, la colección se dejó de publicar a mediados de los noventa, aunque en 2002 Wizard Books reeditó de nuevo la saga.

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En la década de los smartphone, también hemos visto reediciones de la colección para iphone. Por desgracia, en ninguna de estas

Versión móvil de House of Hell, el librojuego en el que nuestro personaje se salva de morir en un accidente de coche para morir, de forma horrorosa, en una gigantesca mansion encantada

revisitaciones se ha actualizado o mejorado nada, con lo que los nuevos libros de Fighting Fantasy gozan y padecen las mismas ventajas y pegas que hace treinta años.

Una larga vida, en definitiva, para una colección legendaria con la que muchos crecimos, y a la que unos pocos nos resistimos a olvidar.

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