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Superlópez: los petisos carambanales y otras petisoperías

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Los petisos carambanales y otra petisoperías es una historieta de Superlópez publicada entre 1987 y 1988 (el formato folletín que tenían las revistas Mortadelo y Superlópez y que tanta frustración traerían a mi infancia). Los petísos carambanales son unas criaturitas emblemáticas del mundo de Superlópez, una especie de pitufillos amarillos que aparecen de fondo en muchas viñetas del superhéroe de Jan. ¿Por qué sacamos a colación a esta historieta en un blog como éste? Pues porque estamos ante uno de los pocos tebeos con formato de Elige tu propia aventura que se han publicado.

Los petisos carambanales y otras petisoperías fue el intento de la editorial Olé! de sacar tajada del éxito de las publicaciones de Elige tu propia aventura, y este volumen no es el único en ese formato; otrospersonajes tan olvidados como Anacleto Agente secreto, o el inspector O´jal (telita, el nombre) tuvieron sus propios títulos. Únicamente Los petisos carambanales y otras petisoperías alcanzó notoriedad, por  profundizar en el origen de estas simpaticas criaturitas que ya habían aparecido en muchas historietas de este superhéroe tan cañí, de tal manera que sigue siendo un comic recordado. Incluso recordado en Cálico Electrónico, en cuyo capítulo Los Pelisos Carambanales, unas pequeñas criaturas amarillas con acento argentino, afición por el mate y devoción por Maradona, plagan la ciudad.

En Los Petisos Carambanales y otras petisoperías, la ciudad de Barcelona se ve inmersa en una rara plaga de criaturitas extrañas, pequeñas y amarillas que hablan un raro idioma y se reproducen mágicamente. Si bien parecen no comer ni incordian voluntariamente a los barceloneses, su increible número resulta una molestia. López, Jaime y Luisa, en una visita a un medium, descubren que los petisos son ectoplasmas generados por un supermedium, el propio López en realidad. Si bien surgen de la mente de López, es Escariano Avieso, de mente megalómana y diabólica, el que ha creado una máquina capaz de materializar el poder psíquico de López, para conseguir que los habitantes de la ciudad la abandonen, para así poder desvalijarla a discrección.

Como tebeo de temática de librojuego, Los petisos carambanales y otras petisoperías es ua historieta mítica pero poco fiel a las reglas básicas de los libros de Elige tu propia aventura. Si consideramos la relación opciones/posibilidades de acabar prematuramente la lectura, la proporción es abrumadora; cada elección suele ser de dos o tres opciones, de las cuales dos son un final anticipado, no necesariamente malo, generalmente absurdo. ¡Pero tranquilos! Leer Los petisos carambanales y otras petisoperías no es como leer cualquier libro de la colección “Guía del buen suicida”, también llamados Lucha ficción. Cada fallo te remite a la página en la que se tomó la última decisión, para poder rehacerla si se considera adecuado. Además, inevitablemente, la última opción que se nos presenta, es siempre la buena. No nos indignemos, no nos mesemos los cabellos, el interés de este comic es más el de una historieta que el de un libro juego bien desarrollado, y debe atraer no tanto al devoto de este viejo género casi extinto del libro de Eligetu propia aventura como al aficionado a Superlópez. Este encontrará, aunque se le cambie el formato, una historia que, por su linealidad, encaja perfectamente en el canon de Superlópez, y disfrutará de finales alternativos que, por su excentricidad, resultarán especialmente cómicos. En algunos de estos finales vemos a Superlópez vendiendo un detergente al villano, confesando a Luisa su personalidad secreta, poniendo un establecimiento de comida rápida o emigrando a otro planeta con los petisos. A los que no somos demasiado aficionados a este personaje, al menos nos descubriremos sonriendo con alguna ocurrencia.

La historia de los petisos carambanales tiene 45 páginas, y viene acompañada de una secuela -esta vez no se trata de una historia interactiva- en la que Superlópez conoce el destino de los petisos, que al final del relato “auténtico” son enviados a otro mundo; la trama cuenta una versión de la Guerra Fría para prepúberes y a los que no nos gusta Jan, pues nos dejará como estábamos.

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