Conseguís subir a uno de los camiones del ejército que trasladan a los trabajadores de la producción, gracias a la labia de Amelia. Por el favor conseguido por su trabajo junto a Leone, os colocáis cerca de las cámaras, que graban a los dobles de Tuco y del rubio a cubiertos cuando el puente vuele por los aires. Otro equipo de cámaras grabará la explosión desde otro ángulo, para conseguir lo que Julián describe como un efecto en pantalla impresionante. El capitán Camorlinga verifica las cargas y da el visto bueno. Cuando todo el mundo se ha puesto a una distancia prudencialmente alejada del punto de la explosión, las cámaras comienzan a rodar. Uno de los técnicos -nadie le volvería a ceder otra vez tal honor a Camorlinga- acciona el detonador.
El infierno se desata.
Una carga más grande de lo esperado revienta el puente, pero causa una inda expansiva brutal que destroza las cámaras y lanza al equipo por los suelos. Astillas y cascotes alcanzan vuestra posición, y muchos caéis heridos, creando una impactante imagen junto con los soldados de atrezzo que representaban los muertos de una batalla. Cuando te puedes incorporar, con un fuerte pitido en los oídos, oyes gemidos y gritos de auxilio en diferentes idiomas. Alguien dice que ha habido un muerto, no sabéis si es cierto ni quién es. Tras esto es muy posible que la película no se complete, o que se convierta en un film maldito. Viendo la escena de dolor que tenéis a vuestro alrededor, lo que está claro es que la Historia del cine ha cambiado irrevocablemente.