Actúas con precipitación, con un ímpetu poco razonado y te lanzas contra los policías, pero la pelea no es lo tuyo y los policías son expertos en disolver manifestaciones y controlar a jóvenes levantiscos, así que tras la sorpresa inicial te controlan y someten.

-Vamos a la comisaría, camarada- se mofa uno-. Seguro que allí puedes presumir de lo valiente que eres con los otros rojos mamarrachos.

Protestas y te revuelves, pero no eres lo suficientemente fuerte y los policías te sacan al exterior.