A Salvador le pilla vuestra llamada en la cafetería del Ministerio.

-¿Qué tal, patrulla?- pregunta el subsecretario- ¿Ya sabéis quién quiere interferir con la misión Apolo?

-Demasiado bien lo sabemos- te lamentas-. Gregorio Saavedra ha resultado ser el saboteador. Pretende intervenir las comunicaciones de la nave y soltar un discurso antifranquista cuando Armstrong esté por pisar la Luna.

-Voy a tener que ponerme serio con los de recursos humanos; hay que tener cuidado con quién se contrata, por Dios- Salvador recupera rápidamente la compostura-. Voy a poner el manos libres para que nos escuche Ernesto.

-¿Cómo pretende cortar la señal de Fresnedillas?- pregunta el profesional jefe de operaciones del siglo XV. Les explicas sucintamente lo que visteis en la antena y la confesión de Gregorio de haber puesto mecanismos similares en otros lugares de la base. Imaginas a Ernesto frunciendo el ceño.

-Conocí a Saavedra en su curso de formación en el presente y era un tipo astuto- admite Ernesto-. Contando con su habilidad, con el mecanismo que me decís que ha improvisado y con cualquier teléfono móvil de nuestros tiempos podría tomar el control de las comunicaciones de Fresnedillas… y como Funcionario del Ministerio tiene un teléfono.

-Patrulla, trabajaremos con nuestros ingenieros en una forma de sabotear el sabotaje de Saavedra- retoma la palabra Salvador-, pero hasta entonces dependemos de ustedes. Encuentrenlo rápido; ya conocen las implicaciones de un fracaso en su misión.

Te despides distraídamente y miras a tus compañeros. Anota MINISTERIO.

¿Dónde podréis encontrar a ese traidor?