Comprendiendo que no estás a tiempo de lanzarte contra él, optas por un movimiento desesperado. Sacas la cámara que adquiristeis en Galerias Preciados y lanzas una instantánea a Gregorio. Por fortuna, la cámara dispone de un potente flash que, sin cegarle, sí le confunde lo suficiente como para que tus compañeros se abalancen sobre él y le arrebaten el arma y el móvil. Rendido y humillado, Gregorio Saavedra yace de rodillas ante vosotros.

-Las cosas seguirán siendo como deberían ser, Gregorio- dices-. Esto ha acabado.

Le liberas

Le llevas a 2015