Los grises te arrastran fuera de la Universidad y te empujan al interior de un furgón policial.
-¡Animales! ¡Fascistas!- gritan los estudiantes, mientras los policías te encierran con una fría profesionalidad. En el interior del furgón encuentras a varios jóvenes vestidos con pantalones de campana.
-No te habíamos visto por aquí.- te dice un joven patilludo, con un ojo morado e hinchado.
-Acabo de llegar a esta Universidad- dices sin mentir-. Así tratan los grises a los recién llegados. ¿Sabéis dónde nos llevan ahora?
-Posiblemente a la Dirección General de Seguridad. – una pareja se abraza y solloza en un rincón del vehículo. La chica se toca dolorida el costado-. Allí estaremos, bueno, el tiempo que les dé la gana. Si tenemos suerte, nos dejarán llamar por teléfono.
-Pero vete pensando- añade con tono sereno una joven de larga melena rubia- que la llegada del hombre a la Luna la vamos a tener que leer en Pueblo.
Intentas disimular el impacto de esa noticia. Posiblemente el Ministerio pueda sacarte de aquí, quizá tus compañeros sigan adelante con las órdenes, pero para ti tu misión en 1969 ha llegado a su
FIN