Sin esperar orden ni confirmación, Julián corre hacia Ariadna y la ayuda a levantarse. Alonso cubre a su compañero e intercepta con un puñetazo certero a un policía que iba a por ella. La suerte juega a vuestro favor, pues los otros agentes están arrastrando a Javier y podéis huir antes de que acudan los refuerzos.
Corréis a un ritmo que a Ariadna le resulta doloroso, pero que quizá no es lo suficientemente rápido.
-Paremos- pide Amelia-, Ariadna necesita descansar.
-Parar ahora nos expone a todos.- protesta Alonso, que vigila por si habéis perdido a vuestros enemigos. Julián se sienta junto a Ariadna y palpa su pierna. La joven coge la mano de Amelia y la aprieta con fuerza, gimiendo de dolor.
-Vas a tener un bonito moratón, Ariadna, pero no parece nada grave.-diagnostica Julián. La chica sonríe a sus benefactores.
-Tu amigo casi nos mete en un buen lio- la reprende Alonso-. Un poco más, y acabamos todos en una celda. Nos vendió para salir de aquí…
-¿Para salir…?- le interrumpe Ariadna-. ¡No! Queríamos unirnos a los demás.
-¿Los demás?- inquiere Amelia, impaciente.
-Si. Unos amigos quedaron rezagados como nosotros. Nos separamos pero, en un caso así, habíamos acordado que la sala de estudio donde normalmente nos reunimos sería nuestro punto de encuentro. Tal vez, entre todos, encontremos la forma de escapar.
-¿Dónde está esa sala de estudio?- inquiere Alonso. Ariadna señala al frente.
-Justo allí.
Julián mira a Amelia, poco convencido.
-Por lo que dices, puede que todos ellos hayan huido ya. O que estén detenidos.
-Puede ser- admite Ariadna con los ojos llorosos-. Chicos, agradezco mucho lo que habéis hecho y entenderé que no queráis seguir conmigo, pero yo voy a buscar a mis amigos. Si os queréis unir, seréis bien recibidos.
Ariadna aúna fuerzas y se levanta. Apoyándose en la pared, avanza en busca de sus amigos.
-No lo veo- admite Alonso-. Un amigo suyo nos la jugó, ¿cómo sabemos que los otros nos darán mejor trato?
-Y pensad lo poco probable que es que no les hayan detenido, o que hayan seguido con la idea de esperar aquí expuestos a que les detengan a todos.- apunta Julián. Amelia no parece tan convencida.
-Pero son nuestra mejor baza para hallar una vía de salida. ¿Qué hacemos?