Julián sube de comprar la prensa del día, mientras Alonso atiende las noticias de televisión y Amelia aprovecha la precaria conexión a internet para ponerse al día de lo que, hasta ahora, pasará mañana en la llegada del Apolo 11 a la Luna.
-Parece que el mundo se detiene para observar la audacia de esos hombres- comenta Alonso-. Cosa que, tal como veo que va este siglo, no es poco mérito.
-Incluso los rusos parecen aceptar honrosamente su derrota en la carrera espacial- señala Julián, hojeando el periódico-. Todo son felicitaciones y deseos de éxito.
-Yo no diría tanto- replica Amelia, leyendo en su portatil-. A los rusos les dolió bastante esta derrota; ellos habían estado en cabeza de la carrera espacial desde el principio, y fueron derrotados en la recta final.
-Tengo la impresión de que la Rusia de 2015 lo tiene más que superado o, al menos, tiene otras cosas más importantes en las que preocuparse- insiste Julián-. Sigo sin ver qué interés tendría alguien del presente en alterar este hecho concreto de la Historia.
-¿Y por qué Fresnadillas?- interviene Alonso-, por lo que dicen en este aparato su papel es destacado, pero sólo en las comunicaciones de la nave. ¿Qué más cosas puede decirnos del viaje, Amelia?
-La nave Apolo fue lanzada por un cohete Saturno 5 y tardó tres días en llegar a la Luna. Estaba tripulada por Buzz Aldrin, Neil Armstrong y Michael Collins, que permaneció en órbita al satélite en el módulo de mando. Armstrong y Aldrin aterrizaron en el Mar de la Tranquilidad y, tras 13 horas, regresaron a la Tierra.
-Caray- dice Alonso, sin entender demasiado-. Hay que ver lo que inventan. ¿Y decís que en 2015 no seguimos yendo a la Luna?
Julián se encoge de hombros.
-Después de que los americanos ganaran a los rusos el duelo de llegar los primeros, unos y otros descubrieron que no había mucho que hacer en la Luna- explica-. Cuatro misiones exitosas y una película de Tom Hanks después se dejó de gastar dinero en eso.
Alonso hace un gesto de decepción. Amelia curiosea por las estanterías del apartamento y toma un pequeño manual.
-Una enciclopedia de viaje- hojea el libro-. De 1967, quizá nos sea útil.
Guardas el libro en tu chaqueta. Anota PEQUEÑA ENCICLOPEDIA. Durante una hora continuáis hablando sobre el Apolo, la Luna y conjeturáis sobre las posibles implicaciones de un eventual fracaso en la misión.

