La petición de Braulio te pone en bandeja una prometedora estrategia. Te ofreces al afable hostelero, que te sirve una bolsa llena de bocadillos y algunos refrescos.
-Si se lo acercas a los guardias, te lo agradeceré. No sé en qué momento vendrá algun técnico a comer y no me gustaría que se encontrasen la cafetería cerrada.
Quitas importancia a tu gesto y sales con los bocadillos. Buscando un lugar discreto, abres uno de los bocadillos y vacías el contenido de varias cápsulas en su interior. Te acercas con una sonrisa al guardia de la antena y le extiendes el bocadillo y una bebida. El hambriendo marine te lo agradece y devora el bocata. No has contado hasta diez cuando cae redondo, inconsciente para las siguientes horas.