C
on los dos policías acercándose a ti sólo se te ocurre una forma de actuar.
-Agentes, ¿puedo considerar la situación controlada o permanezco en mi despacho?
-¿Perdón…?-inquiere uno de ellos. No le das tiempo para pensar.
-Otra revuelta estudiantil. Esos jaleos de Francia no han sentado demasiado bien a estos jóvenes. Espero que se hayan hecho con esta estúpida estudiantil y podamos retomar las clases rápidamente… los finales se acercan.
-Solo quedan un par de grupos ruidosos, pero aislados, profesor- explica uno de los grises, repentinamente dócil-. Pero le recomiendo que vuelva a su despacho; aún puede durar un rato la acción policial.
-Bien- les felicitas-. Continúen con su labor. Lo último que necesita la España de Franco es una juventud democrática y librepensadora.
Les das la espalda rápidamente y avanzas por el pasillo, no sabes muy bien hacia dónde. Confías en que Amelia y Alonso hayan conseguido también zafarse de la persecución de los grises.