Hay pocos sitios que puedan esconderte y tienes poco tiempo para decidir. Te pegas a la pared, esperando que simplemente echen una mirada rápida y continúen su camino, pero la pareja entra y no tardan en descubrirte.
-¡Alto!- gritan, y preparan sus porras. Ya es tarde para engañarles, así que optas por pelear… ¿tú? ¿contra dos antidisturbios entrenados?¿sin aprovechar el factor sorpresa? Estás en el suelo cuando el primer policía te golpea en el estómago y estás de rodillas jadeando cuando la porra del segundo impacta en tu espalda.
-Libertad, libertad- se mofa uno-. ¡Vosotros lo que queréis es libertinaje!
Tu vista se nubla. Caes inconsciente