No tardas en encontrar entre las llaves que le arrebataste al soldado la que abre el candado de la reja. Los goznes chirrían estridentemente, y tragas saliva esperando que nadie te haya oído. Ante ti están los plomos que apagarían las luces de la base. Comienza a oscurecer y apagarlas sería una buena distracción, y una estupenda forma de dejarte el camino libre para acceder a la antena pero, ¿y si este generador también alimenta a la antena y la sala de comunicaciones y acabas siendo tú quien boicotee la misión del Apolo?