En este momento, es Amelia la única que puede intentar convencer a los americanos, que os apuntan con sus armas y no dejan de gritaros hasta que levantáis las manos.

-(¡Tranquilos, somos funcionarios españoles!)- dice Amelia. Su serenidad y confianza hacen dudar a los marines- (¡Ese hombre es un exaltado anarquista que pretende boicotear la misión Apolo!)

Los soldados se miran, sin saber qué hacer.

-(¡Credenciales!-) grita uno.

-Enseñadles los carnet del Ministerio.- pide Amelia.

-¡No podemos presentarnos como agentes del Ministerio del Tiempo!- protesta Alonso.

-No creo que estos hombres entiendan una palabra de español- razona Julián. Amelia asiente-. El carnet del Ministerio nos dará una coartada de oficialidad.

Los tres sacan sus carteras y muestran sus documentos de funcionarios temporales. Los soldados son incapaces de traducir una palabra de los carnet, pero su apariencia genuinamente oficial cumple su objetivo.

-(Detendremos a ese hombre. Esperen aquí a que regresemos.)

Los dos hombres salen corriendo detrás de Gregorio, pero el astuto saboteador les lleva ventaja y no apostáis porque le atrapen.

-Vayámonos de aquí antes de que cambien de opinión.- dices, y los tres corréis a encontrar un sitio tranquilo donde planificar vuestro siguiente movimiento.

Contactáis con el Ministerio para dar un informe de lo ocurrido y solicitar consejo

Habláis con el director de la base y le ponéis al corriente del peligro

Seguís por vuestra cuenta