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Doctor Who: Asylum of the Daleks, una opinión personal

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Hace pocos días vi por fin el primer capítulo de la nueva temporada de Doctor Who, Asylum of the Daleks, escrito por el heredero de la franquicia Steven Moffat. Enseguida cargamos la munición real y pasamos a los spoilers, así que nadie lea debajo de la foto si no ha visto el episodio, pero sí puedo adelantar que a mi el episodio me ha parecido soberbio, muy bien escrito, con unos cabos sueltos sin duda, pero, de largo, es el mejor episodio de Daleks que se ha escrito de la nueva serie (de la clásica, que juzguen los puristas). Muchos ya no estarán de acuerdo y la polémica ha surgido entre los aficionados, así que veamos cuáles son mis argumentos:

Opinión con Spoilers de Doctor Who: Asylum of the Daleks

Si habéis llegado aquí, entiendo que habéis visto el episodio, así que hablemos con franqueza y sin escatimar detalles de la trama. En general, y siempre en mi opinión, los episodios de Doctor Who sobre razas “consolidadas” en su universo, lease Daleks o Cybermen, ofrecen los espectáculos más grandiosos de efectos especiales y unas tramas epopéyicas y rocambolescas en la Historia, pero rara vez pueden considerarse buenas historias de ciencia-ficción. Mis episodios favoritos han sido siempre relatos aislados, que casi se pueden entender aisladamente y que, únicamente con su consistencia interna, convencen y emocionan. Hablo de capítulos como Parpadeo, La familia de la sangre, La chica de la Chimenea, El niño vacío, Atasco o Medianoche, por ejemplo. No por casualidad, muchos de ellos han sido escritos por Steven Moffat. Asylum os the Daleks sale de ese círculo vicioso de episodios de gran relevancia en la trama, pero más pobres de contenido, que han caracterizado a los episodios de Daleks; honestamente, no sería capaz de volver a ver el episodio de Daleks en Manhattan ni bajo amenaza de muerte.

Las principales críticasd que he leído sobre Asylum of the Daleks se centran en la forma en la que se salta el Canon. En gran medida me parece cierto, y en particular me chirriaron los humanos dalekizados a base de nanosondas, algo que no se había visto en 50 años de serie y que de repente, aparece dos veces en el mismo episodio de manos de dos grupos de Daleks diferentes. No olvidemos también que en Victory of the Daleks se ve ejecutar a un grupo de Daleks por su impureza,

“Huevoooos-ter-minar”; a ver cómo traducen eso al español

mientras que aquí se les envía a un planeta manicomio. A mi ese detalle también me chocó, pero creo que Moffat responde bien con el propio excepticismo del Doctor ante la posibilidad de que el Manicomio exista, y con la explicación de los Daleks de que ellos veneran el odio casi como una forma de arte; las frases que intercambian Daleks y Doctor a ese respecto compensan para mi el pequeño desvío del canon y dan más profundidad a los Daleks que cualquier final de temporada de Davies.

La verdad, al principio no me quedó muy claro porqué los Daleks de momento querían arrasar su manicomio. Una nave estrellada de la que surge música de ópera tampoco me parece buen motivo, pero sí me gusta que acudan al Doctor. “La tormenta que se avecina” hasta ahora, el “Depredador” a partir de aquí, por mí está bien. La presentación del manicomio me pareció impresionante así como (insistiré) la admiración que sienten los Daleks por el odio por sí. Una vez en el planeta, nos encontramos una nave estrellada con los zombis-daleks; repito igualmente, no me convence que aparezcan de repente, pero bueno. Quien prefiera los hombres cerdos de “Daleks en Manhattan”, que se los quede. La llegada al planeta me decepcionó en parte porque me imaginaba a los Daleks locos un poco más aterradores; más que un manicomio, parece un asilo, una residencia para Daleks ancianos que no se mueven ni reaccionan. Pero está conseguido el deterioro de los Daleks y hay más momentos de tensión que en la mayoría de episodios de la serie.

En todo caso, y aquí comienza mi defensa del capítulo, Asylum of the Daleks no es una historia de Daleks, ni de Rory y Amy (auqnue su historia supo emocionarme) ni del Doctor. Asylum of the Daleks es la historia de Oswin Oswald, como Parpadeo era la historia de Sally Sparrow. Admiro de Moffat la capacidad de dosificar el misterio del episodio, un episodio con sorpresa final. El guión no nos miente, no nos escatima información. Más al contrario, se nos señala que algo raro pasa; ¿de dónde saca Oswin leche para hacer souffles? normalmente no pensaríamos en ello, y no sería justo que se nos señalase como dato discordante al final; los espectadores pensábamos en replicadores de comida o algo así, pero el Doctor nos señala que algo raro pasa, y lo hace un par de ocasiones. Tampoco entiende cómo ha podido sobrevivir Oswin tanto tiempo o cómo es tan hábil hackeando a los Daleks, y el espectador no puede sentirse engañado con el desenlace final. Bien guionizado y bien dirigido, se nos plantea la duda, pero la acción os saca de nuestras sospechas, y no nos permite pensar demasiado en ello. ¿Y qué me decís de la “habitación” donde está encerrada Oswin. Esférica, con una ventana circular que da a otra habitación, ¡incluso con los salientes paralelos que tienen en la base de la cabeza de los Daleks! ¡Allí hemos estado todo el capítulo, en el interior de la cabeza de un Dalek! A lo mejor vosotros os disteis cuenta, yo me tragué el engaño hasta el momento en que se ve al Dalek-Oswin, momento en el que las pequeñas rarezas que habíamos visto a lo largo del capítulo encajan por fin, tipo el final de El Sexto Sentido o El club de la lucha. No entendí que se acudiese a que los Daleks la habían convertido en uno de ellos, y que ella no aceptaba esa dura realidad; eso me habría valido con los Cybermen, no con los Daleks. ¿Por qué no siemplemente decir que era un Dalek genuino, y loco, que se creía humana? No me pareció mal que Oswin eliminase todo recuerdo de la memoria colectiva de los Daleks, pero se me hizo un poco cargante oir tantas veces a Matt Smith (con el que en parte me reconcilié en este capítulo) diciendo “Doctor Who?”. Esos matices, no obstante, me parecen como decir “El Quijote está bien, pero yo habría buscado más sinónimos a la palabra Cetrino”. Porque, en general, la historia funciona fabulosamente, reparte muy bien el protagonismo entre unos personajes y otros y supone una vuelta de temporada muy destacable, con referencias a capitulos clásicos (los daleks que sobrevivieron al Doctor) que homenajean al espectador más veterano.

Veremos si esta temporada nos depara nuevos episodios tan bien construidos como Asylum of the Daleks, qué sorpresa nos preparan para las bodas de oro de Doctor Who, y si consiguen, por una vez, que todos los aficionados nos pongamos de acuerdo.

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