-Lo habitual- recapacitas-. Pensamientos impuros fuera del matrimonio, alguna inofensiva falta en el trabajo…
-¿Y temas de sangre?- dispara sin rodeos el cura-. Se te ve un hombre con bravío. ¿Luchaste en la Cruzada?
Tragas saliva y agradeces que la celosia que te separa de él oculte tu desconcierto. ¿Cruzada? ¿A cuento de qué saca este hombre ahora la lucha por Tierra Santa? Piensas rápido, intentando encontrar una respuesta convincente.