Hablando con unos y con otros, Amelia consigue plazas para todos en los vehículos de la producción. Vuestros compañeros de viaje cabecean en la parte trasera de la camioneta en la que viajáis, y en voz baja podéis intercambiar impresiones.

-La explosión del puente en la película es impresionante- recuerda Julián-. Si han puesto mayor carga explosiva de la necesaria, puede llegar a ser muy peligrosa.

-Si hablamos con el director, puede que le convenzamos de que su equipo de efectos especiales revise la carga del capitán Camorlinga- es la sugerencia de Amelia-. Me he ganado su confianza y estoy segura de que me escuchará.

-Actuemos nosotros mismos- dice Alonso, tajante-. Conozco el puente y he recibido formación de explosivos en el Ministerio. Podemos bajar antes de que comience a grabarse la escena y quitar unos cuantos barrenos.

-Puede ser muy peligroso- juzga Julián-. Podemos ponernos sobre el puente, a la vista de todos, y no movernos hasta que se limite la cantidad de dinamita.

La camioneta se detiene y llegáis al lugar del rodaje. El reducido caudal del río Arlanza ha sido retenido con una presa para que dé mejor impresión en pantalla. Un largo puente de madera lo cruza, y a uno y otro lado se han excavado trincheras de los dos ejércitos que, según la trama, se enfrentan por la estructura. Una gran batalla se rodó hace un par de semanas, y los atrezzistas colocan cadáveres de tela y paja vestidos de soldado en ambas orillas. Los técnicos hincan las cámaras. La escena no tardará en grabarse

-¿Habláis con el director?

-¿Quitáis parte de la carga del puente?

-¿Subís al puente para evitar que se detone?