-¡Tú, melenas, vente con nosotros!

-Pon las manitas atrás que vas a pasar la noche entre rejas.

Finges sumisión hasta que ambos policías se acercan. Cuando están a tu alcance, lanzas la mano y le arrebatas la porra a uno de ellos, golpeando a su compañero en la cara antes de que reaccione. Notas con satisfacción como su nariz cruje y, aprovechando la inercia, castigas la corva del otro policía, que cae como un costal. Arrastras a ambos al aula y con sus esposas les amarras a la mesa del profesor.

-Yo luchaba en Flandes cuando vuestros tatarabuelos estaban en pañales- les reprochas, mientras improvisas una mordaza-, así que un respeto. Y esto -agarras el aparato de comunicación que llevaba la pareja- me lo llevo.

Mirando por la puerta entornada de la clase, esperas a que llegue el momento oportuno para buscar a Julián y a Amelia.

Anota WALKIE TALKIE y sal de aquí rápido