Incomprensible. Todas y cada una de las palabras que te dirige ese rubicundo y simpático soldado son incomprensibles y tus sonrisas fingidas y tus asentimientos de cabeza no tardan en desconcertarle. Ambos os quedáis callados. La situación es incómoda y no os lleva a ninguna parte, será mejor que busques otra forma de acceder a la antena.
Intentas acceder a su garita por medio del sigilo y hacerte con las llaves

Investigas en otra parte