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Hellas, Worlds of Sun and Stone, Princes of the Universe

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Llega a mi estantería otro precioso manual con el objetivo de coger polvo; esta vez, se trata del Hellas, Worlds of Sun and Stone, Princes of the Universe. Para los distraídos y los aficionados al rol noruego, decir que Hellas:Worlds of Sun and Stone es a la Grecia Clásica lo que Fading Suns es a la Europa Medieval. AQUÍ tenéis un extenso análisis del juego en el que utilizo esa misma y atinada expresión. Princes of the Universe es una ampliación, la primera del juego de Khepera Publishing, en la que encontramos un popurrí de nuevas reglas, ampliación de trasfondo, nuevas razas, personajes nuevos y más cosillas que iremos desglosando. No es un módulo particularmente extenso, de 180 páginas, está bien presentado, maquetado a color, con tapa dura y e

Pandorans...recordad ese nombre

l formato apaisado que caracterizó al básico de Hellas: World of Suns of Stone y que tan horrorosamente queda en mi estantería.

En primer lugar, (hojeemos juntos el libro) encontramos a más de veinte príncipes y princesas de diferentes mundos-estado del Universo de Hellas, con sus objetivos, peculiaridades y parafilias. Cada uno te viene con la imagen del aludido, de cierta calidad, sus valores en el juego, un par de arcos argumentales para desarrollar aventuras y algún detalle más. En esta parte del libro, que es la que da título al complemento, Hellas se introduce sin complejos en el incesto y la bisexualidad lo que,
hablando de la Grecia Clásica, no desentona con el ambiente.

Se pasa luego a una extensión de las historias de las razas principales, que tampoco añaden nada muy significativo y se lo podían haber ahorrado. Se incluyen nuevas profesiones específicas de las razas concretas y esquemas planetarios de algunos sistemas, útiles al menos por los nombres de los planetas y los fenómenos astronómicos. Y muchas tablas, muuuuchas tablas de estas que les gustan tanto a los chicos de Hellas, que te organizan la vida y, con unas cómodas tiradas, te informan de cuán dura fue tu infancia, de la vida laboral de tu abuelo y de si tu destino trágico es hacerle un beso negro a un Mirmidón.

Se incluyen además dos nuevas razas; los Pandorans y los Zorans. Estos últimos son la raza de la que emanan las Amazorans y son, como ellas, humanoides azules en cuya raza las mujeres son más altas y fuertes. A diferencia de su raza hermana, la cultura de los Zorans es patriarcal y sus mujeres ocupan el lugar secundario que en la sociedad Amazoran ocupan los hombres.
Se plantea a los Zorans como una raza alejada del círculo de influencia y alianzas heleno, con el que generalmente se encuentran enemistados o

Entre capítulo y capítulo, encontramos pequeños e interesados relatos con ilustraciones de un estilo clásico

en tensión. La raza, la verdad, sin molestar demasiado, no tiene mucha enjundia y compite con las Nymphas por ser la raza más sosa del entorno de juego. Además, se nos desarrolla el panteón de los Titanoi, los dioses de los Zorans y una especie de forma de videncia con las cartas, lo que nos aporta un montón de información útil para nuestras partidas. Es mentira, intentaba ser sarcástico. No añaden nada original ni que nos interese y ocupa valiosas páginas que podían dedicarse, no sé, voy a ser audaz, ¿a una aventura?

Me desvío. Junto con los Zorans se presenta a los Pandorans, una raza que, a diferencia de la otra, es muy curiosa. Cuando leí su historia me recordó a ese chiste de Hellboy 2: “Uy, qué bebé tan mono.-No soy un bebé. Soy un tumor.”. Los Pandorans son el hilarante resultado de un arma química de los Atlanteanos (recordemos, los malos malísimos de Hellas). De repente, miembros de las razas del universo heleno se quedan embarazados. Excluyo a los Nephelai (de naturaleza etérea) y a mis queridos Mirmidones, pero no a los varones de las otras especie. Obviamente, el embarazo no es normal, ni da lugar a un crío de la especie de la (o el) madre. Tras la gestación nace un sanote niño similar a un heleno pero blanquecino y con una marca roja que une la boca con la punta de la barbilla. Ante el desconcierto de la comunidad cuando nacieron los primeros Pandorans y los primeros gritos de “este hijo es de un payo y yo no me lo callo” se cometieron muchos infanticidios… mala idea, pues los bebés pandorans tiene la mala costumbre de liberar sustancias químicas venenosas cuando se les asesina. Los helenos y sus razas afines, apercibidos, o cargaron con los niños o desarrollaron formas más sutiles de asesinato infantil, como meterles en sondas espaciales y lanzarles al vacío o dejarles en medio del desierto y salir corriendo. Todo ello, por supuesto, no mejoró el buen ánimo ni la autoestima de los Pandorans que sobrevivían,

Un miembro de la tan repugnante como carismática raza de los Mirmidones

convertidos en auténticos parias en toda la galaxia. Muchos comenzaron a trabajar para los Atlanteanos, al menos para tener un sitio donde caerse muertos, o por simple y honesto resentimiento.

No paramos de encontrar más material en Princes of the Universe: muchas reglas adicionales, que podemos añadir a las del básico o preferiblemente no. A las de la Gloria se añaden las reglas de Honor, por ejemplo. También se incluyen
maneras de aplicar la dialéctica y el baile y la canción al combate. Tal cual. Entiendo lo que se pretende y veo que sí, que puede ser muy al estilo de la mitología y muy griego pero no sé, no acabo de verlo.

Hay una regla que me hace gracia que es la de los Epítetos. Según esta regla, a cada personaje se le conocería por un apodo. “El del golpe poderoso”, “El del valor inquebrantable”, etc, etc. Pues, según esta regla, se puede acudir a este apodo para superar automáticamente una tirada relacionada una vez por sesión. Así, Parménides, el del Tiro Certero, podrá conseguir un éxito automático en una tirada de disparo. Me parece una regla graciosa, que quedaría bien en otros juegos, pienso que en Gañanes la utilizaría. Si alguna vez tuviese disposición a jugar a Gañanes, claro.

Encontramos más adelante más personajes con sus buenas ilustraciones y algunas opiniones raciales sobre las otras razas, lo que siempre me gustaba mucho en el Vampiro: la Mascarada. Para acabar, se incluye una nueva nave, un gigantesco
crucero Atlanteano, con un trasfondo que linda lo “histórico” con lo legendario. Se dice por ejemplo que es un ente vivo, que sus paredes palpitan, que algunos de sus pasillos están cubiertos de huesos y que sus puertas son esfínteres. ¿Un consejo? No uséis la palabra esfínter en vuestras partidas; los jugadores de rol no son
conocidos por su humor refinado. Se incluye una ilustración de la susodicha nave, junto a la imagen de dos naves incluidas en el básico y la de un manual deD&D,3.5, para hacernos una idea del tamaño.

Aquí entramos en el tema más candente del Hellas: Worlds of Sun and Stone y a su módulo Princes of the Universe, que son las ilustraciones. En general, las ilustraciones están bien. No son ninguna maravilla pero responden. Las de las razas, por ejemplo, son muy resultonas. Algunas buscan la sencillez y el estilo del arte clásico, y a mí no me venden que no lo hacen porque sea más barato y fácil, pero bueno, cumplen. El

¡Pium, pium, pium! Qué realismo, parece que estás ahí, ¿verdad?

problema llega cuando les da por hacer ilustraciones con el ordenador. No funcionan. No sé qué versión del Windows tienen pero son lamentables. ¿Os acordáis lo cantosos que eran los efectos especiales por ordenador en Babylon? Pues de ese estilo, sin tener la justificación de que, ejem, ¡ya no estamos en 1996! Las naves en generla son todas iguales, y sin ápice de originalidad, quedan peor con esas texturas y esa construcción burda. Además se muestran escenas cargadas de naves y todo lleno de disparos y explosiones, no tanto al estilo de El retorno del Jedi como del estilo de los dibujos que hacíamos de pequeños. Si todo esto en el básico era injustificable, ya es aquí de juzgado de guardia.

Resumiendo, Princes of the Universe es una ampliación interesante, agradable de leer y estéticamente llamativa; si ya fuese útil, sería la monda.

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